Carthago delenda est

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2020.11.18

Vía El Economista

Siempre que terminaba alguno de sus discursos, el senador romano Catón el Viejo (150 A.C.) pronunciaba la frase “Carthago delenda est” (Cartago debe ser destruida) como un constante recordatorio para el pueblo de Roma del mayor peligro que entonces enfrentaba la República. Fue tan insistente, que el día de hoy se utiliza la frase para recordar un objetivo que debe perseguirse sin descanso. Hace un par de días, la revista Etcétera que dirige Marco Levario Turcott, retuiteó un artículo publicado en este espacio el 9 de octubre de 2019, y al leerlo nuevamente, me sorprendí por su actualidad. Con pequeños ajustes de formato, es el siguiente:

“[…] Si el control del Congreso de la Unión por parte de Morena hace muy poco probable una reducción en el costo del espectro, el IFT aún tiene herramientas importantes para salvar la competencia en el sector telecomunicaciones, particularmente en el segmento móvil, donde la disparidad en la carga tributaria hace muy complicada la expansión de Telefónica y AT&T.

Con la revisión de las medidas de preponderancia que el IFT está llevando a cabo, el IFT debe enfocarse en los servicios minoristas, en los servicios mayoristas y, sobre todo, en la efectividad y cumplimiento de las medidas por parte del Agente Económico Preponderante en Telecomunicaciones (AEPT). Por lo que hace a los servicios minoristas, debe cerciorarse ex ante y oferta por oferta de que las ofertas del AEPT sean replicables por sus competidores, incluyendo terminales, promociones y descuentos; obligar a la absoluta transparencia en todas sus transacciones con canales de venta, proveedores y clientes; prohibir de manera absoluta el efecto club, es decir, la discriminación en precio en función del destino de la llamada, y mantener la prohibición legal para ofrecer televisión. Si el AEPT llegará a empaquetar los servicios que actualmente presta con una oferta de televisión, ninguno de sus competidores tendría la menor posibilidad de contrarrestar su poder de mercado en el futuro. Respecto de los servicios mayoristas, el IFT debe concluir a la brevedad la separación funcional de Telmex y conseguir una verdadera replicabilidad técnica y económica, por servicio y por producto; debe asegurarse que exista una verdadera equivalencia de insumos y una transparencia absoluta en el sistema electrónico de gestión, que debe ser el mismo, tanto para los competidores como para las unidades minoristas de Telmex y Telcel, con un sistema de primeras entradas-primeras salidas, y mantener la asimetría en las tarifas de interconexión.

Una aspecto vital en el que el IFT ha sido extrañamente omiso es el de la supervisión y sanción al AEPT por sus incumplimientos a la regulación asimétrica en materia de preponderancia, sobre todo por incumplimientos en materia de calidad y oportunidad técnica, así como por la deficiente operación del sistema electrónico de gestión. Sin una definición clara de indicadores de desempeño (que hoy no existen) y su supervisión constante, las medidas siempre carecerán de efectividad y su objetivo será inalcanzable. Sólo a través de indicadores de desempeño claros y comprobables y un régimen sancionador disuasorio, la regulación asimétrica podrá cumplir su objetivo de evitar prácticas anticompetitivas por parte del AEPT.”

Bueno, pues de todo lo anterior, el IFT ha hecho exactamente nada desde que publiqué el artículo original en octubre de 2019.

Hoy, el sector telecomunicaciones está más concentrado que el día en que nació el IFT y éste parece no tener prisa alguna por concluir la revisión “bianual” de las medidas de regulación asimétrica.

Difícil será defender la autonomía de un órgano constitucional que no ha servido para cumplir el objetivo para el que fue creado. ¡Carthago delenda est!

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