La otra red

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Eduardo Ruiz Vega | La Razón | 17 Agosto 2015

Con la reforma a la Constitución Política en materia de telecomunicaciones, terminó la etapa de incursión en dicho mercado del organismo estatal eléctrico, la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La reforma ordenó, de manera tajante, la cesión total a favor de Telecomunicaciones de México (Telecomm), de la concesión otorgada en el 2006 a la CFE para instalar, operar y explotar una red pública de telecomunicaciones en todo el territorio nacional, junto con la transferencia de todos los recursos y equipos necesarios para la operación de dicha concesión, con excepción de la fibra óptica (cuyo cable reviste una función “de guarda” en el sistema eléctrico nacional), así como los derechos de vía, torres, postería, edificios e instalaciones asociados, toda vez que los mismos son inherentes a la operación del monopolio estatal eléctrico. Así, se estableció un régimen de compartición de la infraestructura, con la finalidad de que Telecomm pueda operar la red de telecomunicaciones instalada por la CFE.

Al parecer, la instrumentación del arreglo descrito no ha sido tan sencilla como aparentaba el texto transitorio del decreto de reformas constitucionales. Por ejemplo, tomó a los organismos involucrados, Telecomm y la CFE, casi un año la elaboración de la solicitud de cesión de la concesión, misma que fue presentada a la autoridad reguladora, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), hasta mayo del 2014. De igual forma, trascendió en los medios de comunicación que el Pleno del IFT, en sesión celebrada el pasado 10 de julio, aprobó una modificación al título de concesión otorgado originalmente a la CFE, sin que se conozcan hasta el momento los detalles de la misma.

La concesión cedida a Telecomm debe convertirse, según el mandato legal, en una “robusta red troncal de telecomunicaciones de cobertura nacional”, que opere en sintonía con otros brazos de conducción estatal creados por la reforma constitucional, como la red compartida a ser desplegada en la banda de 700 MHz, así como los programas para llevar acceso de banda ancha a la población de escasos recursos que habita en zonas rurales o apartadas de la geografía nacional.

A reserva de conocer las modificaciones autorizadas por el IFT a la concesión de Telecomm, es de esperarse que las mismas no alterarán su naturaleza primigenia de “red de redes”, es decir, una red impedida para vender servicios de manera directa a los usuarios finales, cuya vocación debe ser atender las necesidades de otros prestadores de servicios que a su vez compiten en el mercado. Al igual que lo ya planteado por el Gobierno Federal en relación con la red compartida en la banda de 700 MHz, la red troncal no debe distorsionar el mercado sino convertirse en un activo nodal para lograr aumentar el acceso de la población a servicios de banda ancha en condiciones competitivas, al tiempo de promover una mayor competencia efectiva en el mercado en su conjunto.

Telecomm ha resurgido de sus cenizas, como el ave fénix. En adición a la red troncal que le ha sido cedida por la CFE, cuenta ahora con un nuevo sistema satelital que operar. Resultará importante e interesante, conocer en los meses por venir, la forma en que Telecomm hará uso, con valor social, de sus nuevos activos. Lo peor que nos podría suceder es que la infraestructura de fibra óptica desplegada a lo largo de millones de kilómetros del tendido eléctrico nacional no se utilice a su capacidad, como sucedió durante la no tan breve incursión de la CFE en el mercado de las telecomunicaciones.

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