Una historia sin fin en telecom

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Cuando en 1990 el Estado decidió privatizar a Teléfonos de México (Telmex), se trasladó de facto un monopolio del sector público al sector privado en las telecomunicaciones; mismo que ha disfrutado durante décadas de capturar una renta excesiva en perjuicio de los usuarios.

Fue hasta 1996 que se creó la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), que junto a la Comisión Federal de Competencia (Cofeco), trataron —inútilmente— de frenar el apetito monopólico de esta empresa, a efecto de generar condiciones de competencia efectiva en el mercado.

La labor de los dos reguladores anteriores fue infructuosa en este ámbito, y el mercado nunca alcanzó la tan deseada competencia. Operadores entraron y salieron, y el monopolio mantuvo sus niveles de rentabilidad y de concentración. Lograba márgenes de hasta el 50 por ciento.

Así las cosas, en el 2013, y dentro del paquete de reformas estructurales que se aprobaron en el Congreso, se promulgó una nueva Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, acompañada de la creación del nuevo órgano regulador, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

Ya en funciones, el recién creado IFT, con todas las facultades que lo respaldan, declaró a América Móvil (Telmex/Telcel) como agente económico preponderante en las telecomunicaciones, en marzo de 2014. Es decir, hace tres años. Este operador fue sujeto a una regulación asimétrica, con el objetivo de emparejar la cancha de juego y propiciar una competencia verdadera en el mercado.

Hace unas semanas, y sujeto a una revisión bianual de la efectividad de la regulación asimétrica, el IFT ordenó nuevas medidas de preponderancia a esta empresa, en la que destaca la separación funcional de los servicios de mayoreo (última milla o bucle local).

Si bien es cierto que desde la entrada en vigor de la reforma, los precios a los usuarios han caído hasta en un 35 por ciento (dato del Inegi), los resultados todavía no están a la vista. Al día de hoy, todavía no hay condiciones de competencia en el mercado de las telecomunicaciones.

La preponderancia se mide por los niveles de concentración de usuarios e ingresos. El umbral por ley es el 50 por ciento. Tanto Telmex en la telefonía fija, como Telcel en la móvil, permanecen muy por encima de este número. 70 y 65 por ciento, respectivamente.

Quizá sea muy pronto para esperar que todas las imperfecciones del mercado ya estén subsanadas, después de casi cuatro años de la reforma. Pero, ¿cuánto tiempo más tenemos que esperar los mexicanos para que esto ocurra? Ya van 27 años desde la privatización, y contando.

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