Las medidas de preponderancia

0

Ayer circuló en varios medios la versión de que el Pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) tenía previsto votar, en sesión que tendría lugar ayer mismo, las resoluciones sobre las nuevas medidas que impondrá a los agentes económicos preponderantes en los sectores telecomunicaciones y radiodifusión, respectivamente.

Respecto al segundo, es evidente que el mercado ha adquirido una dinámica muy distinta a la que existía previo a la reforma constitucional, sobre todo porque en televisión se instrumentó el régimen conocido como must carry/must offer, que obliga a las estaciones de televisión a permitir que sus señales sean retransmitidas en forma gratuita por las redes de televisión o audio restringido; porque ya entró al mercado de televisión abierta un nuevo operador con cobertura nacional, y porque en radio, la reciente licitación de frecuencias FM y AM se reflejó en la entrada de nuevos jugadores en ese mercado.

En el caso del sector telecomunicaciones, el problema que enfrenta la competencia es distinto, pues cualquier jugador que pretenda ser exitoso en el mercado depende de contar con un acceso eficiente, oportuno y razonable a las redes de los demás operadores, particularmente a la red del operador más grande, cuestión que hace diferente el desafío que hay en radiodifusión.

Previo a la decisión que adoptará la autoridad reguladora, hubo un proceso de consulta pública en el que los principales competidores del preponderante señalaron con suficiente claridad que las medidas fundamentales no estaban funcionando en beneficio de la competencia, entre otras razones, porque no había o hay una vigilancia puntual sobre su estricto cumplimiento. Así que es de esperarse que el IFT incluya en este nuevo conjunto de medidas la instrumentación de mecanismos que permitan al regulador vigilar mejor y exigir el cumplimiento oportuno de lo que se ordene.

Ahora bien, el IFT no puede soslayar un hecho incontrovertible: la participación de mercado de América Móvil (el preponderante), medida en número de usuarios o de unidades generadoras de ingreso, como se les denomina hoy en día, sigue prácticamente igual que cuando se impusieron las medidas. Entre el primer trimestre del 2014, momento en que se impusieron las medidas asimétricas, y el tercer trimestre del 2016, último trimestre reportado por el IFT, la participación de mercado de América Móvil se ha reducido en apenas 0.7 puntos porcentuales, de 61.5 a 60.8 por ciento.

Ya lo he dicho aquí antes: es verdad que los precios han caído, que las velocidades de acceso a Internet se han incrementado, pero, en términos de competencia, el sector telecomunicaciones no puede presumirse como un ejemplo. Así, seguimos observando que hay un agente que mantiene una participación general por arriba de 60%, que, de cuatro operadores importantes, hoy sólo quedan tres, y que, en gran parte gracias a las decisiones regulatorias de la extinta Cofetel, y también del IFT, el tercer operador grande que queda en México, Telefónica, se encuentra en una situación francamente preocupante. Así que el riesgo de que la competencia se reduzca en México hoy es más latente que nunca.

Este panorama no debe ser subestimado o ignorado por los comisionados del IFT al momento de resolver sobre las nuevas medidas que buscan corregir el excesivo poder de mercado del agente preponderante. Pensar en resolver el problema de la competencia considerando la opción de permitirle a América Móvil entrar al único mercado que hoy no controla sería un grave error, al menos bajo las actuales circunstancias. Porque si bien hay que reconocer que se han observado algunos cambios positivos en la forma en que el preponderante interactúa con los demás operadores, por ningún motivo puede considerarse ello como un cambio permanente. No hay que bajar la guardia.

*El autor es Senador de la República.

Compartir.

Acerca del Autor

Author Image