El conflicto en el sureste y la radio

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Después de 22 años, el Estado Mexicano se prepara para otorgar nuevas frecuencias de radio comercial. Un total de 257 estaciones de radio estarán en subasta en las próximas semanas. Esta medida, echada a andar por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), es muy necesaria para efectos de que los habitantes de varias poblaciones —sobre todo las que se han desarrollado en los últimos 20 años— tengan pluralidad en sus estaciones de radio.

Del total de estaciones a licitarse, 75 están en Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán, estados en los que el movimiento magisterial-social en curso está metiendo mucha incertidumbre a la radio existente y podría hacer que fracase la próxima licitación de radio del IFT.

En estas cuatro entidades, —pero sobre todo en Oaxaca y Chiapas— la toma de estaciones de radio para dar a conocer los mensajes de protesta social es ya tan rutinaria que ni noticia es. Los radiodifusores le han tenido que llamar la sección del “micrófono abierto”. En ésta los operadores de la radio abren sus puertas y ceden horas diarias de programación ante el secuestro del que están siendo sujetos, al que la CNTE llama “jornadas de lucha”.

Sin embargo, eso es apenas el principio. Los anunciantes prácticamente han desaparecido de no ser por la publicidad oficial, ya sea la del municipio o la del gobierno estatal. Y es que, por un lado, no hay actividad comercial que valga la pena anunciar y, por otro, los que lo hacen se arriesgan a visitas por parte de encapuchados en búsqueda de pagos tipo rescate para no ser molestados en sus negocios o propiedades.

Así, la radio comercial en estos cuatro estados está viviendo sus peores días en mucho tiempo. Ya muchas estaciones, en particular las que no están vinculadas con los grandes grupos nacionales, no tienen ni con qué pagar los recibos de luz de sus estaciones de radio. Y además, casi tienen que rezar por que la luz no se vaya o no se las corten, pues como tampoco hay gasolina no pueden echar a andar sus propias plantas de emergencia.

Si la radio existente ya la está pasando muy mal en la parte comercial, difícilmente habrá apetito para nuevas estaciones de radio. Y el reto del IFT es grande pues tan sólo en estas cuatro entidades se concentra el 27% del total de las estaciones de radio a licitar.

Para este fin de mes, el IFT espera que los interesados hayan manifestado su interés en participar en la licitación, aunque será hasta enero del 2017 que se tengan que presentar recursos económicos al Instituto (garantías de seriedad) para asegurar la participación en las licitaciones de radio. Si bien le quedan algunos meses al IFT para que se restablezca la normalidad en la zona, cualquier estudio de mercado serio habrá de señalar los riesgos de buscar estaciones de radiodifusión en estas entidades.

El IFT es un organismo ajeno a la política nacional —lo que no es necesariamente bueno— y está poniendo a licitar espectro disponible sin otro tipo de consideraciones, pero la realidad es que la coyuntura está complicando su proceso de apertura en la radio y desde luego, también se afectará la licitación de las 31 estaciones de TV que equivale al 21% de los canales que se tienen planeados licitar en estas mismas cuatro entidades, a partir de octubre próximo.

Ojalá el IFT encuentre condiciones sociales y de mercado para poder realizar sus anheladas licitaciones de radio y de TV aunque el contexto se ha ido desmejorando.

Por lo pronto, sería buena señal que el IFT organizara operativos de la mano con las autoridades estatales y federales para asegurar que se detenga la toma de estaciones de radiodifusión, algo que se debería de cuidar. Sin embargo, el IFT piensa que esto es obligación del gobierno federal — Secretaría de Gobernación y Secretaría de Comunicaciones y Transportes— y en el gobierno federal piensan justo a la inversa.

Así que ésta es otra vertiente del conflicto que se vive en el sureste y para el cual no se ven prontas soluciones, pero que sin lugar a dudas afectará —a la baja— los montos ofertados en la licitación por frecuencias de radiodifusión o incluso, podría llegar a ocasionar la falta total de interesados. Pronto sabremos qué sucede.

Cambiando de tema: *Al parecer en el sureste el gobierno federal no podrá avanzar mucho en el restablecimiento del orden de no contar con convenios de colaboración con las entidades federativas respectivas, esto en términos de la Ley de Seguridad Nacional. ¿Firmarán Oaxaca y Chiapas estos convenios para que las fuerzas federales inicien el patrullaje y liberación de instalaciones estratégicas como son las carreteras? ¿El gobierno federal realizará acciones sin la firma de estos convenios que mandata el artículo 65 de la Ley de Seguridad Nacional? Así que todo parece atorado también desde la interpretación legal.

* Quien al parecer ya encontró una salida elegante para no participar en la siguiente licitación de TV es Francisco Aguirre, presidente de Grupo Radio Centro. En la consulta pública del IFT formuló la petición de que el precio base para las nuevas estaciones de TV sea el mismo precio de referencia que presentó el IFT en el 2014 ($830 millones), no lo que pagó Grupo Imagen como ganador de la cadena nacional de TV en el 2015 ($1,808 millones).

Así que, si no le bajan el precio de entrada, Radio Centro ya está anunciando su retirada, no importa que ellos hayan ofrecido $3,058 millones hace unos meses. Así son las decisiones de empresa y lo que antes valía cierto monto, meses después ya no lo vale.

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Acerca del Autor

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Abogado y analista para Televisa, ACIR, RadioFormula, IMER y periodico El Universal