De #FuerzaMéxico, #AyudaCDMX a #Verificado19S: el día en que la red movió (de verdad) a México

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2018-09-20

#MetaDatos | En cuestión de minutos, la organización de la ciudadanía surgió a través de las redes sociales durante el trágico 19 de septiembre de 2017. Un año después, es evidente que los usuarios aprendieron sobre la marcha a emplear de la manera más efectiva los canales de comunicación que facilitaron las redes.

Ante las fallas de la telefonía, y la ralentización del flujo de la información oficial, la población afectada articuló conexiones a través de la Red que contribuyeron a que la ayuda llegara más rápido a quien más la necesitaba.

La intensa participación estuvo influenciada por la respuesta que desde hace años ha encontrado el pueblo mexicano en esas herramientas digitales para protestar y organizarse ante la crisis política y de inseguridad que afectan al país, y la falta de respuestas de los gobiernos federal y de los estados, afirma el especialista Manuel López Sáenz.

Durante el terremoto del 19 de septiembre de 2017, la comunicación que fluyó a través de los hashtags fue una herramienta más que se sumó a las brigadas de ayuda que la ciudadanía organizó en las zonas de desastre. La eficiencia de estos canales de comunicación hizo en muchos casos contrapeso a la escasa ayuda e información oficial que no fluyó con la inmediatez requerida.

Además, también fueron una opción relevante ante los problemas de saturación de la telefonía fija y móvil, no ayudaron en su momento a la emergencia, y la escasa información desde los medios de comunicación convencionales que se vieron rebasados por la contingencia.

Minutos después de que ocurriera el terremoto, las redes de telefonía móvil de la capital del país se interrumpieron. De acuerdo con el reporte del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), emitido el 22 de septiembre del mismo año, en algunos casos los servicios de telefonía fueron interrumpidos por 72 horas, en tanto que 75 mil servicios de voz fueron interrumpidos y 106 mil servicios de datos se vieron afectados. En la CdMx, las delegaciones Coyoacán y Cuauhtémoc fueron las que presentaron mayor cantidad de afectaciones.

Las instalaciones de redes y servicios de telecomunicaciones padecieron cortes de energía, daños estructurales, imposibilidad para abastecer de combustible a las plantas de electricidad que alimentan los sitios, nodos afectados, cortes de fibra óptica e incluso la instalación de cercos de seguridad impidieron en algunos casos que las redes fueran restablecidas.

El comisionado presidente del IFT, Gabriel Contreras Saldívar, admitió el 27 de septiembre que no había redundancia [sistema que prevé la sobredemanda en contingencias]preparada para soportar el tráfico que de manera repentina sufrieron las redes de telefonía y la saturación de éstas fue irremediable.

En contraste, la banda “L” de uso exclusivo del Gobierno mexicano permitió que la comunicación no se interrumpiera en las dependencias estatales. El servicio está destinado a mejorar las capacidades de comunicación durante emergencias. Sin embargo, a pesar de la inversión –que tan en mantenimiento llegó a ser en marzo del 2010 de 4 millones 740 mil pesos, según se expresa en el Portal de Transparencia del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la información y Protección de Datos Personales (INAI)– las instancias gubernamentales no fueron los principales canales de comunicación para la ciudadanía. Esto a pesar de que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) habilitó el acceso gratuito a la Internet en 3 mil 700 sitios de México Conectado.

La demanda de información propició que los foros de Facebook, Twitter y otras redes sociales cuyo uso habitual está destinado a compartir aspectos de la vida cotidiana, adquirieron un sentido mucho más profundo. Estas redes juntos a las aplicaciones de mensajería por Internet jugaron un papel decisivo en las primeras 72 horas después de contingencia. Durante este periodo, los ciudadanos asumieron el papel de comunicar, articular redes, generar conciencia, pedir ayuda y responder a esta, visibilizar la tragedia, mapear el desastre, todo a través de las mismas plataformas.

El especialista en prácticas y movilizaciones a través de las redes sociales, Manuel Espartaco López Sáenz, identifica dos dimensiones en que los usuarios de redes sociales respondieron ante el sismo: por un lado, se emplearon los canales de comunicación disponibles de manera efectiva, y por el otro hubo un surgimiento de prácticas de empoderamiento y construcción de conciencia.

López Sáenz considera que la capacidad de respuesta que tuvo el llamado desde hashtags como #FuerzaMéxico y #Verificado19S no solo emergió de la contingencia por el sismo, en gran parte fue influenciada por los movimientos detonados a partir de las crisis política y de inseguridad que en los últimos sexenios fueron el motivo de existencia de varios movimientos que tuvieron como escenario principal a las redes sociales.

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