Un año sin crecimiento

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2019-10-08

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) difundió ayer el reporte sobre el Indicador Mensual de la Inversión Fija Bruta durante julio pasado. Lo primero que hay que destacar es que medido como variación anual, este indicador presentó una caída de 9.1% en comparación con el dato observado en julio del 2018, lo que representa el peor desempeño desde noviembre del 2009. De la misma manera, al revisar los componentes de este indicador, se observa que el rubro de maquinaria y equipo sufrió una caída anual de 12.1% y el rubro de la construcción, una caída de 6.9 por ciento.

Con el dato de julio, el indicador mensual de la Inversión Fija Bruta acumula ya seis meses consecutivos de desempeño negativo y confirma el mal momento por el que atraviesa la economía mexicana. Digo confirma porque ya son varios meses en los que hemos venido observando el desempeño de diversas variables que nos indican con claridad que la actividad económica en nuestro país se encuentra una etapa francamente anémica. Están los datos desfavorables que sobre la creación de empleos que ha venido reportando el IMSS; la producción y venta de automóviles que lleva ocho meses consecutivos registrando desempeños negativos en comparación con el mismo mes del año anterior; la contracción de las importaciones, que apuntan a una desaceleración de la demanda interna; o los anémicos ingresos presupuestarios del sector público, que en el renglón de los ingresos tributarios están por debajo de lo que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) esperaba, sin mencionar el pobre desempeño por el lado del gasto, que ha resultado en una caída preocupante en la inversión física del sector público.

En el mismo sentido, los datos sobre la venta de gasolinas y diésel en agosto de este año confirman la debilidad de la actividad económica. Por ejemplo, los 721,400 barriles diarios de gasolina que reporta Pemex como ventas en ese mes representan el segundo dato más bajo para este año, después del desastroso mes de enero cuando se implementó la estrategia contra el robo de combustibles, que fue uno de los primeros signos de las deficiencias que mostraría la nueva administración para poder ejecutar de manera eficaz y oportuna sus decisiones. En el caso de las ventas de diésel, los 247,800 barriles diarios que se reportan también para agosto representan el peor dato por lo menos desde enero del 2007. Estos dos datos son otro signo de la debilidad de la economía, que el gobierno ya debería reconocer como un signo de que las cosas no le están saliendo bien, nada bien.

En este contexto se ubica el nuevo dato sobre la expectativa de los especialistas encuestados por el Banco de México sobre la tasa de crecimiento del PIB para este 2019, que de nueva cuenta se ajustó a la baja, según el reporte difundido por el banco central el pasado 1 de octubre, de un estimado de crecimiento reportado en agosto de 0.5 a 0.43% en septiembre.

A lo largo del presente año lo he venido comentando en este espacio, los errores en la instrumentación de algunas medidas, la falta de reflejos para resolver diversas situaciones, o la lentitud para ejecutar las compras de gobierno, combinado con un entorno externo cada vez más complicado, podrían resultar en una tasa de crecimiento del PIB muy lejana a la ofrecida por el presidente López Obrador. Ya sabemos que el año próximo el contexto internacional será aún más complicado, así que si el gobierno no asume con determinación que hay que cambiar la forma de hacer varias cosas, no respecto a lo que se hacía en las administraciones anteriores, sino respecto a los errores que se han cometido en esta, la economía mexicana no sólo no crecerá, sino que estará en riesgo de sumergirse en un ciclo económico de nulo crecimiento.

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