Tabasco, de la esperanza al olvido

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2020.11.10

Vía El Economista

Apenas estaba por cumplir el tercer mes de su gobierno, cuando el 19 de febrero de 2019, el presidente López Obrador encabezó en la Ranchería Allende Bajo, en el municipio de Macuspana, Tabasco, un acto en el que se anunció el lanzamiento del programa Crédito Ganadero a la Palabra. Al iniciar su intervención, el titular del Ejecutivo dijo a los entusiasmados tabasqueños ahí reunidos: “Me da gusto estar de nuevo aquí, en mi tierra, en mi agua, en mi municipio, muy cerca de mi pueblo, con ustedes, vengo a refrendar compromisos, a decirles que voy a cumplir, que no voy a fallarles…”. Como una premonición, casi al cierre de su mensaje que duró casi 37 minutos, le dijo a los habitantes de Allende Bajo, “…vamos a resolver todos los problemas y vamos a cumplir todos los compromisos, todos. Yo voy a regresar aquí con ustedes, quizá no a Allende, ya no a Macuspana, sí, puede ser Zapata, puede ser Tenosique,…” y así continuó mencionando otros municipios tabasqueños.

Hoy, los habitantes de la Ranchería Allende Bajo viven completamente bajo el agua, completamente olvidados por ese gobierno que a través de su máximo líder, acudió hace 21 meses a prometerles esperanza y grandes cambios, a prometerles apoyos de todo tipo.

Hoy, ante la ausencia de un gobierno federal que les hizo soñar con grandes oportunidades, los habitantes del Ejido Allende, las rancherías Allende Bajo, Allende Alto, Tulija y el Ejido Las Campanas, por citar solo un área que conozco bien, de plano han tenido que organizarse para entre todos ayudar a los más afectados. Salvo por una camioneta con elementos de la Marina que se acercó ayer 9 de noviembre, por ahí y se retiraron sin hacer nada, no ha habido el menor asomo o gesto por parte del gobierno federal de que se acordarán de ellos, de que las promesas de no olvidarlos que les hizo el presidente López Obrador no fueron simples palabras al aire pronunciadas con el propósito de solo reclutarlos como parte de la clientela del gobierno de la 4T.

La crisis que hoy atraviesa Tabasco por las intensas lluvias y las consecuentes crecidas de los ríos, obliga a reflexionar si no sería mucho mejor invertir en un verdadero plan de alivio hidráulico de largo plazo para Tabasco, en lugar de invertir miles de millones de dólares en un tren que desde ahora anticipo que no tendrá el impacto turístico con el que lo han venido promoviendo, y que de llegar a concluirse, en muy breve tiempo será un dolor de cabeza para el gobierno por la carga fiscal en que se convertirá, o bien, en lugar de invertir los miles de millones de dólares en una refinería que la prospectiva energética para el mundo y para México nos advierte a gritos que no se debe construir.

El desdén presidencial por el sufrimiento que miles de tabasqueños padecen en estos días, nos recuerda aquel costoso error del entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, cuando reaccionó tarde y mal ante los estragos que había ocasionado el huracán Katrina en el estado de Louisiana, a finales del Verano de 2005. El pueblo norteamericano no le perdonó la falta de reflejos para encabezar con determinación la logística para aliviar la grave situación que padecían los habitantes de Louisiana en esos días. El propio presidente Bush reconoció haberse arrepentido de que se difundiera una imagen de él a bordo del avión presidencial observando desde las alturas los estragos que registraba la ciudad de Nueva Orleans. Es posible que más adelante, el presidente López Obrador se arrepienta de igual forma por solo haber sobrevolado algunas zonas de Tabasco y no mostrar en tierra, y sobre todo en el agua, la empatía que un pueblo en la zozobra esperaba de él.

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