Regresión Competitiva en Centroamérica

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2019-01-31

La región centroamericana recién ha registrado una sacudida y retroceso competitivo en su sector de telecomunicaciones. El operador dominante o gigante regional de telecomunicaciones, América Móvil (AMX) adquirió recientemente las operaciones de Telefónica Movistar en Guatemala y El Salvador, con lo que de inmediato se registra un mayor grado de concentración en esos mercados. La operación total valuada en $648 millones de dólares, fortalece la huella de su filial “Claro” en los segmentos de telefonía y banda ancha, fija y móvil.

Concentración de Mercado y Disminución de Opciones para el Consumidor

Con estas adquisiciones, Claro se apropia de prácticamente la totalidad de los mercados de telefonía fija: 96.3% en El Salvador y 87.1% en Guatemala. La métrica de concentración de mercado en suscripciones, el Índice de Herfindahl-Hirschman (IHH), se dispara a 9,292 puntos y 7,692 puntos, respectivamente, que corresponde a la banda de concentración extrema, tan sólo una escala menor al escenario de monopolio absoluto.En el segmento móvil resulta en una reducción en el número de alternativas de elección de operadores móviles (significativamente en Guatemala al pasar de 3 a 2 principales), con una consecuente participación de mercado en la vecindad del 50%: 47.4% en Guatemala (IHH=5,015 puntos) y 52.7% en El Salvador (IHH=3,991 puntos).

En los segmentos de TV de Paga y Banda Ancha Fija, la reciente incursión de Movistar en el mercado guatemalteco, le permitirá a AMX afianzar su posicionamiento de mercado, que asciende a 40.8% y 76.8% respectivamente.

Efectos sobre el Consumidor

¿Cuál será el impacto de esta integración y concentración de mercado para el consumidor?

Entre los beneficios de contar con una mayor diversidad de elección y competencia está la creciente optimización de precios, calidad y cobertura. La desaparición de un jugador (integración horizontal) deja al adquirente en una posición de ventaja sobre el resto de los participantes.

Un riesgo ahora en esos países se identifica en escenarios de subinversión, justo en esta época de despliegue de 4G (uno de los más bajos en el mundo) y 5G. De acuerdo con OpenSignal, estas redes alcanzaron una disponibilidad entre los usuarios de 65.1% y 44.7% en 2017.

Asimismo, la elevada concentración en el segmento móvil condenaría a estos mercados a permanecer en los niveles más altos de precios en el comparativo entre países latinoamericanos.

Por ejemplo, la canasta promedio de telefonía celular cuesta $53.4 dólares Paridad de Poder Adquisitivo (PPP en inglés) en Guatemala y $30.4 dls. PPA en El Salvador, de acuerdo con estadísticas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) correspondientes a 2017.

En términos de velocidad registrada por los internautas en redes fijas, se limitarían los incentivos a mejorar.

Al respecto, Guatemala y El Salvador se ubican en los últimos lugares en el comparativo regional, con una velocidad promedio de 2.43 Mbps y 2.49 Mbps, de acuerdo con el “ISP Speed Index” publicado por Netflix en diciembre de 2018. En estos países la oferta denominada “Turbonett” de Claro ha permanecido consistentemente en niveles promedio de velocidad por debajo de aquella de Tigo en los últimos años.

Si bien la adquisición de Telefónica Guatemala fue cerrada de manera formal en la fecha de publicación del acuerdo, aún deben transcurrir autorizaciones de la autoridad de competencia en El Salvador, que deberá tomar en consideración estos efectos nocivos sobre la competencia y, con ello, sobre los consumidores.

Este es, sin duda, un ‘Claro’ ejemplo de que intenciones de fortalecer una posición de mercado pueden resultar en una aproximación a escenarios monopolísticos sobre mercados en proceso de maduración.

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