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Primero los trabajadores, luego la política 

vía El Sol de México.

En cualquier actividad industrial, la fuerza laboral será siempre un elemento fundamental para considerar, en el sector telecomunicaciones no es la excepción, de acuerdo con cifras oficiales existen 308,908 trabajadores en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión.

La propia constitución en la reforma de 2013 estableció que los “derechos laborales de los trabajadores que presten sus servicios en las empresas y organismos dedicados a las actividades que comprende el presente Decreto se respetarán en todo momento de conformidad con la ley”.

Un tema recurrente en el sector ha sido los amagos de huelga de los trabajadores del agente económico preponderante y el uso político que se le da al sindicato del preponderante para presionar a las autoridades, incluso el sindicato ha interpuesto juicios de amparo contra la regulación asimétrica que se le impone a su patrón.

De acuerdo a trascendidos el sindicato de telefonistas tiene 24,878 trabajadores activos; mientras que los jubilados son el mayor número de sindicalizados con 31,687, lo que nos deja ver el tamaño del problema económico y laboral en que se encuentra el preponderante en telecomunicaciones.

El ultimo amago de huelga se concretó en julio pasado, que dio lugar a una huelga fugaz de unas horas, que finalmente se levantó para dar paso a una mesa de negociaciones que nunca presentó resultados apagándose la exigencia laboral, pareciera que la siguiente amenaza de huelga dependerá de la coyuntura, mientras los trabajadores sólo están a la expectativa.

Por esas razones, algunos expertos del sector consideran que las exigencias del sindicato de telefonistas han servido de pretexto para retrasar o dejar de cumplir con las obligaciones asimétricas impuestas al monopolio, preocupa que sea un medio de presión para el relajamiento de medidas a favor de la competencia.

Aquí el reto es lograr que todos los trabajadores del sector telecomunicaciones tengan condiciones y prestaciones laborales similares, siendo una distorsión que aquellos que laboran en el monopolio tengan mejores condiciones debido a componendas políticas.

En contraste, en el sector radiodifusión, cada año se celebra un contrato ley, donde participan los diversos sindicatos y empresas de la radio y televisión donde comúnmente se llegan a acuerdos, en consecuencia, existe una mayor uniformidad laboral y no hay un uso político del sindicalismo. Cabe recordar que un contrato-ley es un convenio celebrado entre uno o varios sindicatos de trabajadores y varios patrones, con objeto de establecer las condiciones según las cuales debe prestarse el trabajo en una rama determinada de la industria, en este caso la radiodifusión.

Tal vez sea hora que la Secretaría del Trabajo revise el régimen legal del sindicalismo y sepa diferenciar entre los que cumplen y los que no cumplen, porque ante una situación económica como la que se vive, el afectado es el trabajador y su tarea es la protección.

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