El presidente estadounidense, Joe Biden, se apresta a revisar esta semana una lista de empresas chinas en las que los inversores estadounidenses están autorizados a participar, en momentos en que el mandatario reevalúa la relación entre las dos potencias manteniendo la presión sobre Pekín.

Donald Trump prohibió a los estadounidenses comprar participaciones en 31 empresas chinas que supuestamente suministraban o apoyaban el aparato militar y de seguridad de China.

La lista incluyó importantes empresas de telecomunicaciones, construcción y tecnología como China Mobile, China Telecom, la empresa de videovigilancia Hikvision y China Railway Construction Corp.

Fue parte de una serie de medidas de la Casa Blanca destinadas a sofocar el ascenso del gigante asiático y que ha tensado los lazos entre ambos países.

Pekín repitió este jueves su indignación por esa lista negra de la administración Trump y prometió proteger los derechos de las empresas chinas, alegando que esa nómina tenía «motivaciones políticas», e «ignora los hechos y la situación real» de las empresas incluidas.

La prohibición «socava gravemente las reglas y el orden normales del mercado» y «daña (…) los intereses de los inversores globales, incluidos los inversores estadounidenses», dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Wang Wenbin en una sesión informativa de rutina.

La nueva orden de Biden hará que el Departamento del Tesoro cree una lista de empresas que se verían afectadas por sanciones financieras por sus vínculos con los sectores de tecnología, defensa y vigilancia de China, informó Bloomberg News sin citar fuentes.

Se espera que el presidente firme la orden esta semana, agregó.

Anteriormente, las sanciones y la elección de objetivos estaban vinculadas a un informe del Departamento de Defensa ordenado por el Congreso.

La revisión tendrá lugar después de que dos empresas chinas impugnaron con éxito la orden en la justicia, por lo que Biden consideró necesario asegurarse de que fuera legalmente sólida y sostenible.

Si bien la administración Biden se ha comprometido a adoptar una línea más diplomática con China luego de la política de su predecesor, ha dicho que se mantendrá en una línea estricta en varios temas, incluidos defensa y tecnología.

Se espera que mantenga la lista en gran parte intacta, mientras que la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro agregaría nuevas empresas después de consultar con los departamentos de Defensa y Estado.

Una línea dura sobre China tiene un apoyo poco común entre los partidos en el Capitolio, y los legisladores están decididos a controlar su creciente influencia global.

Los senadores republicanos Tom Cotton y Marco Rubio, junto con los demócratas Gary Peters y Mark Kelly, publicaron una carta bipartidista a principios de esta semana instando a la administración a publicar una nueva lista.

«El gobierno de Estados Unidos debe continuar actuando con valentía para bloquear la depredación económica del Partido Comunista Chino contra nuestra base industrial», señalaron.