Y la banda de 2.5 GHz, ¿para cuándo?

0

Gerardo Flores | El Economista | 19 de junio de 2012

La efervescencia de la semana pasada causada por la resolución de la Comisión Federal de Competencia (CFC) respecto de la concentración Iusacell-Televisa provocó que los analistas de nuestro país casi pasaran por alto lo ocurrido justamente hace siete días en Brasil con relación a una licitación de bandas de frecuencias convocada por el órgano regulador de ese país, Anatel, en este caso, de las bandas conocidas como 450 MHz y 2,500-2,690 MHz (2.5 GHz).

Para empezar, valdría la pena destacar que la licitación a la que me refiero apareció en el radar apenas en el 2010, después de haber realizado una consulta pública sobre el uso de la banda de 2.5 GHz en Brasil. Derivado de dicha consulta, el órgano regulador brasileño publicó el 16 de agosto del 2010 en el diario oficial de ese país la resolución mediante la cual quedó reorganizada esta banda, conforme a las recomendaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para usar ésta para servicios de banda ancha de nueva generación.

De hecho, en mi artículo en este espacio de la primera semana de mayo de este año, ya había hecho referencia a la inminente licitación sobre la que hoy escribo. Si bien es cierto que los resultados de este procedimiento, en términos de los ingresos que obtendrá el gobierno brasileño por la asignación de las nuevas licencias, quedaron por debajo de las expectativas de la propia autoridad reguladora brasileña, desde mi punto de vista, lo que resulta fundamental es el hecho de que en el 2009 el gobierno de ese país se propuso analizar la conveniencia de modificar la utilización de la banda de 2.5 GHz y, apenas tres años después, logró ya su propósito: asignar nuevas concesiones, con 15 años de vigencia, para ser explotadas conforme a la nueva utilización y canalización que definió en su resolución de agosto del 2009.

Lo que es un hecho es que, con la licitación llevada a cabo en Brasil, a partir de ahora, cuatro diferentes operadores podrán explotar la banda de 2.5 GHz para servicios de banda ancha de nueva generación. Entre ellos, el operador Claro, la filial brasileña de América Móvil, que se quedó con 40 MHz.

Parece broma, pero más o menos durante el mismo lapso, en México hemos dado pasos muy lentos en este tema. Y eso que nos urge poner en manos de los operadores cantidades importantes de espectro para satisfacer la creciente demanda de éste, motivada por un consumo de datos que crece aceleradamente.

Por un lado, la autoridad en México insiste en centrar su agenda de discusión en torno de la banda de 700 MHz, también conocida como el dividendo digital. Evidentemente, ésta es una banda que, por sus características de propagación, puede decirse que es más idónea para promover una mayor oferta de accesos de banda ancha móvil en nuestro país. Sin embargo, ello no significa que el Estado se olvide de promover un uso más eficiente en otras bandas que también pueden explotarse con este propósito.

Por ahí, todavía andan algunos extraviados tratando de destacar las bondades de asignar esta banda en su totalidad a un consorcio, encabezado, desde luego, por MVS -el actual titular de la mayor parte de las concesiones otorgadas en esta banda hace años para un servicio hoy en desuso-, consorcio en el que el gobierno federal participe como accionista, en pago por haber tenido la generosidad y la visión de asignar esta banda a una sola persona y evitar así que otros entren a explotarla.

Por otro lado, están los tímidos pasos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) que, si bien ha hecho pública su intención de que esta banda sea utilizada en nuestro país conforme a las recomendaciones de la UIT, también es cierto que, hasta el día de hoy, no ha actuado con la suficiente convicción y, tal como lo dije anteriormente en este mismo espacio, ha elegido el camino más largo: esperar a que los títulos de concesión lleguen a su vencimiento, en lugar de declarar el rescate de esta banda conforme a lo que prevé la propia Ley Federal de Telecomunicaciones para estos casos, estrategia que impedirá que se arme una licitación eficaz de esta banda en no menos de cinco años.

No debe pasarse por alto que América Móvil, el poderoso aliado de MVS en México, no se ha destacado por ser un entusiasta promotor de que esta banda se recupere en México y se licite para nuevos usos; sin embargo, sí fue un entusiasta participante y ganador de una licencia nacional en Brasil. ¿A qué se deberá esa diferencia de entusiasmo?

A manera de conclusión, después de haber visto la diligente actuación de las autoridades brasileñas y la displicente actuación de las autoridades mexicanas, sólo nos queda preguntar: y la banda de 2.5 GHz, ¿para cuándo?

Compartir.

Acerca del Autor

Author Image