Los 100 días de Trump

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El sábado se cumplieron los primeros 100 días de la Administración de Donald Trump en los Estados Unidos. Con el propósito de hablar de sus logros, pocos en mi opinión, pronunció un discurso en Harrisburg, Pennsylvania que duró prácticamente una hora. Casi de inmediato, lunes inició la difusión de un spot de televisión en el que nuevamente busca destacar sus logros. Tanto en el evento de Pennsylvania como en el spot, Trump inicia enumerando sus logros con la elección del candidato propuesto por Trump para ocupar el cargo de ministro de la Suprema Corte de ese país que estaba vacante hace casi un año.

Aparte de eso, Trump ha tenido que buscar afanosamente qué otros temas podría vender como logros. Por ello, en su discurso y en el spot menciona como logro su famosa política que busca que por cada nueva regulación que se pretenda introducir, se deben eliminar dos regulaciones viejas, como si eso pudiera considerarse un éxito en sí mismo. Además de esto último, Trump presume que en estos primeros 100 días, las compañías de Estados Unidos están invirtiendo para crear nuevamente empleos en esa nación y destaca que se crearon un poco más de 500,000 nuevos puestos de trabajo.

Lo que Trump omite decir es que tal cifra está por debajo del número de nuevos puestos de trabajo creados durante los primeros tres meses del año en cada uno de los cuatro años del segundo periodo del presidente Obama.

Sobre la cuestión laboral habrá que ver si aquel segmento poblacional que lo apoyó con su voto en las elecciones, particularmente de aquellos estados ubicados en lo que se conoce como el Cinturón de la Herrumbre o Rust Belt, en inglés, puede seguir viviendo de la retórica de Trump. Por ejemplo, estados como Indiana, Pennsylvania, Ohio o Wisconsin si bien reportan crecimiento en el número de puestos de trabajo, están por debajo del crecimiento promedio nacional, o alejados del desempeño de estados como California, Florida, Nevada o Utah, que reportan crecimientos por encima del promedio nacional.

Asimismo, Trump se empeña en vender como logro algo que apenas está en calidad de propuesta en el Congreso de aquel país: su plan fiscal. Lo enfatiza de la misma forma que la Casa Blanca y el Departamento del Tesoro lo han hecho: como el mayor plan de reducción de impuestos en la historia. Aún está por verse si los republicanos se lo aprueban en los términos que lo envió, pues el hueco fiscal que provocará en las finanzas públicas de los Estados Unidos se estima que tendrá un impacto sobre el déficit fiscal de esa economía que va más allá del periodo máximo que el Congreso de Estados Unidos se ha impuesto como criterio para autorizar disminuciones de impuestos. Algunos calculan que el impacto es de tal magnitud, que ese criterio tendría que modificarse para permitir que el impacto de la reducción en los impuestos se refleje aun en el déficit en un periodo que podría ir de entre 20 a 30 años. Se ve poco probable que los propios republicanos estén dispuestos a aprobarle a Trump un plan de esa magnitud.

Para México, estos primeros 100 días han sido sin duda complejos, pero lejos del apocalipsis que muchos analistas insistían en predecir. En la parte del TLCAN, Trump y sus asesores en comercio exterior han demostrado entender muy poco o nada sobre los efectos del comercio exterior y cómo se interrelaciona con el desempeño de una economía, de la misma forma que lo han hecho en otros temas. Ahora bien, el desafío más complejo está en la política migratoria. En la relación con Estados Unidos, la prudencia y el rigor en el análisis serán los mejores aliados de México.

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