Nueva configuración de los ingresos móviles

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Históricamente, y hasta inicios de la década pasada, cuando nos referíamos a las telecomunicaciones móviles, se trataba únicamente de servicios de voz. Efectivamente, eran los días de esa telefonía móvil cuya operación consistía en llamadas de servicio local, de larga distancia nacional e internacional. Todos los ingresos de los operadores, así como los gastos de los consumidores, se generaban con el uso de la voz.

Hoy día resulta anacrónico referirse a la telefonía móvil y más bien vivimos la época de las telecomunicaciones móviles, en donde el portafolio de servicios se amplió para incorporar, además del servicio de voz, aquellos de datos móviles y servicios de valor agregado, con una tendencia de consumo de los usuarios que comenzó a privilegiar los segundos en su forma de mensajes cortos (SMS), banda ancha móvil (BAM), servicios de mensajería instantánea y redes sociales, entre muchos otros.

Tan sólo unas pocas semanas atrás, un evento muy relevante acaba de tener lugar en el mercado mexicano de telecomunicaciones móviles, que ya no de telefonía móvil. Por primera vez en el mercado mexicano el consumo de los usuarios de datos móviles (SMS y BAM) rebasó a aquel de servicios de voz y equipos.

De los 58,437 millones de pesos generados por los operadores en el primer trimestre del año (1T15), 41% corresponde al segmento de datos móviles, mientras que el correspondiente a voz alcanzó 38%, a la vez que la compra de equipos registró 21% del total. Todavía a inicios del 2014, los ingresos de voz representaban 49% del total, proporción que durante el transcurso de un año ha disminuido más de 10 puntos porcentuales, perdiendo así su lugar como el componente con mayor peso dentro de los ingresos del mercado móvil.

Sin embargo, esta nueva configuración de ingresos móviles no debe interpretarse como la desaparición de la voz móvil. Esta reconfiguración de ingresos y gastos mucho tiene que ver con la reforma de telecomunicaciones.

Efectivamente, la eliminación de las tarifas de interconexión pagaderas al agente preponderante ha propiciado una marcada reducción de precios. También la desaparición de los cargos de larga distancia nacional contribuye a seguir hablando lo mismo o incluso más, pero erogando montos menores por parte de los consumidores. Y esto complementado con la migración de las llamadas de larga distancia internacional a otras plataformas de comunicación, como Skype y WhatsApp, tiene el mismo efecto de generar economías y, con todo, explicar esta menor ponderación arriba descrita.

Estos resultados del mercado empatan, a su vez, con el elevado crecimiento en la tenencia de smartphones, mismos que han alcanzado una penetración de 55.2% del total de líneas móviles (59.4 millones dispositivos al 1T15) y una adopción de conectividad móvil equivalente a seis de cada 10 de estos dispositivos. Esta situación refleja la preferencia por la movilidad y la conectividad ubicua de los usuarios de telecomunicaciones móviles, lo que implica una necesidad de mantenerse en línea desde cualquier condición geográfica en cualquier momento del día.

El peso de la venta de equipos en los ingresos también muestra una trayectoria ligeramente ascendente, para que se ubique en el referido 21% de los ingresos totales. Más de una quinta parte del consumo de los usuarios.

Todo ello es muestra del ecosistema de elección de los consumidores mexicanos por servicios móviles. Ciertamente un entorno de mayor comunicación a menores precios que alcanzan economías en promedio de al menos 32%, que se traduce en un ahorro directo en los bolsillos de los usuarios.

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