Inteligencia Competitiva / ¿Más impuestos a los que menos tienen?

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Ernesto Piedras
El Economista
Déjeme, amigo lector, empezar este comentario semanal con una aseveración directa: el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) que el gobierno mexicano aplica a las telecomunicaciones móviles es un gravamen que afecta más y principalmente a los que menos tienen; es decir, es un impuesto regresivo.
Si consideramos que una de las características fundamentales de los impuestos especiales es imponer gravámenes sobre aquellos bienes o servicios cuya demanda es inelástica, respecto de las telecomunicaciones su objetivo se contradice en todos sentidos. En México, la demanda por servicios como la TV de paga, Internet o telecomunicaciones móviles es elástica para un amplio sector de la sociedad; especialmente, los niveles socioeconómicos (NSE) más bajos, por lo cual la imposición del impuesto implica necesariamente una barrera en la democratización del servicio.
Los niveles socioeconómicos más altos poseen demandas más inelásticas relativas a los niveles más bajos y, en este sentido, las tasas impositivas deberían ser mayores para los primeros no para los segundos. En palabras llanas, quienes gozan de un mayor poder adquisitivo hablan lo que tengan que hablar aún a precios más elevados.
Sin embargo, los impuestos en este segmento gravan a quien más utiliza los servicios de telecomunicaciones, que no es equivalente a que paguen más los que disponen de mayor ingreso. Además, el incremento de impuestos restringe en mayor proporción la adopción de estos servicios en los segmentos más desfavorecidos debido a su efecto regresivo, limitando el acceso a los mexicanos más pobres.
Merma social para deciles bajos
Ahora bien, al analizar la participación de la recaudación por decil poblacional, podría pensarse que nos encontramos ante un impuesto progresivo: pagan más los que tienen mayores niveles de ingresos.
Si bien pareciera que esta afirmación es verdadera -ya que los tres deciles con mayores ingresos aportan casi dos terceras partes de la recaudación total del IEPS en tele comunicaciones, mientras que la población restante se distribuye la tercera parte restante-, en realidad, esta descripción no refleja la realidad. La proporción representa la contribución al IEPS en telecom sobre el ingreso disponible de las familias mexicanas, en cuyo caso la progresividad del impuesto queda en duda. Si bien la contribución representa una menor proporción del ingreso para los deciles más bajos de la población mexicana, esta situación se revierte para los deciles intermedios, que pagan la mayor proporción de impuestos respecto de su ingreso disponible. Así, se muestra que no pagan más los que más tienen, sino que el impuesto termina siendo más representativo para NSE medios, que tienen mayores elasticidades precio que los usuarios con mayores ingresos y que, de acuerdo con la teoría económica, deberían estar pagando una carga menor que los NSE más altos para poder definir al impuesto como progresivo.
Entonces, en lo que a la progresividad del impuesto se refiere, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), durante el 2010 el IEPS tuvo un comportamiento progresivo, pues su impacto recayó principalmente en hogares con un mayor nivel de ingreso. Sin embargo, como se mostró, son los NSE medios que pagan una mayor proporción de su ingreso disponible por concepto de IEPS, mostrando en realidad una tendencia regresiva. Adicionalmente, derivado de las diferentes elasticidades del servicio en cada uno de los deciles de ingreso, es posible afirmar que la imposición del IEPS en los servicios de telecomunicaciones vuelve prohibitivo su uso en los hogares que conforman los tres deciles de ingreso mas bajo, contradiciendo los propios objetivos de acceso a la información y cobertura universal.
Lo anterior refleja un panorama poco alentador en el combate a la brecha digital, en la que únicamente los deciles más altos podrán seguir costeando los servicios y, por lo tanto, todos los beneficios que las telecomunicaciones brindan en términos de competitividad, productividad y bienestar. Es importante mencionar que el costo social de restringir vía impuestos el acceso a servicios de telecomunicaciones convergentes alas personas y empresas más desfavorecidas es muy alto, más aún, en un entorno macroeconómico adverso como el actual.
Por lo anterior, es vital para el desempeño del sector y de la economía en su conjunto eliminar este impuesto para los servicios de telecomunicaciones, ya que su imposición merma la productividad y competitividad nacional que la industria ofrece. Además, este impuesto especial inhibe el aprovechamiento de las TIC, lo que resulta en un retro ceso significativo en la adopción de tecnologías modernas por los agentes económicos.
Así, el impuesto no sólo limita el acceso generalizado de la población a estos modernos y productivos servicios, sino que excluye irremediablemente a los mexicanos más desfavorecidos de los beneficios potenciales de su uso y aprovechamiento.

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