El dominante, generoso… también la autoridad

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Gerardo Flores Ramírez

El Economista

Hace algunos días tuvo resonancia en los medios una discusión en torno de un cargo que Telmex ha venido incluyendo en la factura mensual de todos sus suscriptores a partir del recibo correspondiente al mes de noviembre del 2012. Se trata del concepto Detalle de llamadas entrantes y salientes, rubro por el que este operador incumbente ha venido cobrando 10.40 pesos por mes, más el correspondiente Impuesto al Valor Agregado. Bajo este concepto, Telmex ha venido ingresando un promedio de 151 millones de pesos por mes, y, al día de hoy, ya tiene un ingreso acumulado por 452.4 millones de pesos. Se trata de un cargo que seguramente la mayoría de los suscripto res de este operador no habían detectado hasta el día de hoy. El problema es que con este novedoso cargo, Telmex se retrata de cuerpo entero como lo que es: un operador con tal poder de mercado que se da el lujo de introducir cargos a sus usuarios sin siquiera tomarse la molestia de advertirles sobre ello, y peor aún, sin siquiera preocuparse por alguna posible reacción de la autoridad. Ahí está de muestra lo que ha trascendido sobre la sesión del pleno de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, donde quien lleva el control de determinar el orden del día de dicho órgano, que es el Comisionado Presidente de ese organismo, ni siquiera se había tomado la molestia de sugerir la discusión de este tema en la sesión del pasado miércoles 30 de enero, un día después de que el asunto se dis cutió ampliamente en los medios y en las redes sociales. No se puede pasar por alto que casi al mismo tiempo se dio el debate sobre los problemas de calidad que padecieron el fin de semana previo en el Distrito Federal los usuarios de Telcel, el otro operador que forma parte del mismo agente económico, y que derivado de las quejas que se multiplicaron, sobre todo en las redes sociales, en un desplante de generosidad, este otro dominante anunció una bonificación de 20 pesos por usuario de esa red en el DF, lo que le representa un monto aproxima do de 250 millones de pesos, que se ubican prácticamente 200 millones de pesos por debajo de los ingresos que el otro brazo, Telmex, obtuvo por ese cargo silencioso al que me referí arriba. Así las cosas, ante una autoridad pasiva, que sólo se dedica a justificarse en las redes sociales por no tener – según ella- las facultades que requiere para actuar en casos como éste, los usuarios estamos a la merced de la generosidad del dominante. Desplantes como éstos sólo pueden ocurrir en un contexto en el que el nivel de competencia es limitado. Por ello, tanto la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) como el Banco Mundial han incluido en sus recomendaciones recientes la de no sólo adoptar medidas para controlar el poder sustancial de los agentes dominantes, Telmex y Telcel, sino que han ido más lejos. La OCDE recomendó: en enero del 2012 que La Cofetel debe tener autoridad para imponer la separación funcional y, de ser necesario, estructural, de cualquier operador que continúe abusando de su poder de mercado, y ayudar a asegurar la igualdad de acceso y equivalencia de insumos de los operadores.  (Estudio de la OCDE sobre políticas y regulación de telecomunicaciones en México, 2012; página 13). Por su parte, el Banco Mundial recomendó también, en un documento de julio del 2012, que fue retomado por este mismo organismo en diciembre del 2012, que si diversas medidas que recomienda en torno del régimen de interconexión, . compartición de infraestructura y separación contable (…) fallan para incrementar sustancialmente la competencia en el mercado mexicano de telecomunicaciones, deberá considerarse el incrementar las facultades de la CFC para separar compañías con poder monopólico en casos en los que éstas abusen de su posición dominante en el mercado… (Nota de Política: Hacia un clima de negocios más competitivo, página 7). Las citas anteriores reflejan en buena medida que lo que México requiere, lejos de recurrir a las fórmulas para regresar al Estado a tener presencia como propietario de infraestructura de telecomunicaciones, es corregir el rumbo, por lo que hace a la regulación del poder sustancial en el mercado de telecomunicaciones, con el fin de generar un ambiente más competitivo, que permita la entrada de nuevos jugadores, que genere mejores señales para la inversión, que permita que haya mejores precios relativos en los servicios de telecomunicaciones y que se traduzca en servicios de mayor calidad y, sobre todo, en mejores niveles de bienestar para los usuarios. En resumen, se trata de generar un círculo virtuoso. Hasta hoy, no he visto ese karma por los rumbos de la Cofetel.

El autor es Senador de la República.

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