Qué esperar del 2018

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2017-12-28

Cada vez el 2017 se apaga un poco más y los pensamientos se enfocan en lo que traerá el nuevo año. Al menos en el mundo de las telecomunicaciones, las promesas a materializarse son varias y no intrascendentes.

Pocos pueden negar que en los primeros meses del nuevo año los ojos del mundo se enfocarán en México para contemplar finalmente el lanzamiento comercial de la red mayorista que por tanto tiempo polarizó al mercado. Es de suponer que su lanzamiento vendrá acompañado de varias definiciones, tanto aquellas que se incluyen en la constitución como otras menos oficiales pero esbozadas en distintos eventos de la industria.

Fuera del mundo de los operadores virtuales, el evento que teóricamente no debería impactar en el sector de las telecomunicaciones gracias a la autarquía de su ente regulador es la elección del nuevo presidente de la República, 128 senadores y 500 diputados. Directa o indirectamente las elecciones impactarán en todos los sectores productivos de la economía. Lo anterior sin descartar comentarios impredecibles de líderes foráneos con mucho pelo pero poco cerebro que tontamente lleguen a divulgar cuál es su favorito.

Entrando al mundo de los servicios, los grandes cambios deberían comenzar a darse en el sector de distribución de contenidos. La fragmentación en la producción junto al incremento en vías de su consumo lleva al usuario a un reordenamiento forzado de todos sus hábitos de consumo para integrar desde aplicaciones y videojuegos hasta contenidos audiovisuales que obtiene de la televisión abierta, las videotecas tipo Netflix, canales en línea y televisión restringida. El día sólo cuenta con 24 horas y los seres humanos también necesitan dedicar tiempo a otras actividades como comer, trabajar o simplemente dormir.

La oferta de servicios mejorará gracias a la expansión de las redes de banda ancha e incremento en velocidades que experimentarán los consumidores gracias a la implementación de mejoras técnicas a las redes existentes. La cobertura geográfica de las mismas continuará creciendo aunque no a un ritmo acelerado. De todas formas, el incremento en uso de servicios en línea impulsará un crecimiento exponencial en el tráfico de datos por las redes que a su vez aumentará la necesidad de más capacidad de redes de transporte.

Mientras lo anterior sucede las autoridades gubernamentales continuarán por un lado tratando de limpiar nuevos bloques de espectro radioeléctrico para servicios móviles. Su injerencia en temas de competencia, interconexión, multas y concesiones protagonizarán muchos diálogos y más de un altercado. Siempre aparecen los expertos que critican localmente lo que alaban al visitar otros países, como también quienes caen en la trampa de confundir relaciones públicas con análisis serio del sector.

Cabe recordar que México no vive en un vacío aislado de lo que ocurre en otros mercados. Por lo tanto, es imperativo recordar que durante los próximos meses más de un par de ojos de la industria local se enfoquen en Estados Unidos para ver cómo se desarrolla en el Congreso de ese país el debate de neutralidad tecnológica que tanto interés ha generado en la población estadounidense. Tema que será discutido por muchos senadores y congresistas que enfrentan elecciones para su reelección en el 2018. Los medios locales seguirán enfocados en los grandes operadores nacionales, muchos pequeños operadores continuarán siendo la única alternativa para miles de familias mexicanas.

Finalmente, los lanzamientos de nuevas redes llamadas 5G en otros mercados del mundo llevarán a muchos a exigir un aceleramiento en su llegada al país. Aquí encontraremos nuevamente esa dicotomía analítica tan peculiar de este mercado, si México llega a ser de los primeros mercados de América Latina en ofrecer comercialmente 5G algunos lo llamarán improvisado o conejillo de indias. Si se tarda un poco y lanza junto a la mayoría de la región lo acusarán de poco innovador.

Yo sólo les deseo en el 2018 mucha salud, paz y amor.

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