Banda Ancha / Iusacell y sus usuarios

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Roberto García Requena
Ovaciones
Llama la atención la intensidad mediática con la que se ha abordado el tema resuelto por la juez de distrito, Edith Alarcón, respecto a la indemnización que deberá pagar la empresa de comunicaciones móviles lusacell a sus usuarios por las fallas y mala calidad del servicio durante el año 2010. Y digo que llama la atención por varias razones. Vayamos por partes.
En primer lugar lusacell está en libertad de ejercer todos sus derechos legales, como lo haría cualquier otra empresa. Lo primero que puede hacer para defenderse es una instancia de apelación a lo resuelto por la juez, después podría venir el amparo, y por último, de ser el caso, un recurso de revisión. Es decir, falta mucho tiempo para que este asunto se resuelva en definitiva y parecería que ya es algo consumado. De ninguna manera es así.
Segundo. La calidad de la red de lusacell ha sido ya certificada por el órgano regulador, la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel). Esta empresa ha cumplido con el Plan Técnico Fundamental de Calidad de Redes Móviles avalado y expedido por la propia Cofetel, autoridad única en la materia y responsable de determinar los parámetros de calidad en todo el país. No se entiende cómo posteriormente un juez, con peritajes ajenos a la norma y al cumplimiento de las obligaciones del concesionario, pueda resolver respecto a la buena o mala calidad de una red de telecomunicaciones, y además ordenar una indemnización.
Tercero. La figura jurídica de ‘acción colectiva’, tan de moda y favorita de la Procuraduría Federal del Consumidor, es algo que estamos importando del derecho anglosajón. En México la estamos empezando a conocer y utilizar, que si bien puede funcionar muy bien, también es cierto que la madurez de nuestro sistema jurídico está orientada de distinta manera. Hay caso exitosos de acciones colectivas como el del incendio del MGM de Las Vegas ocurrido en 1980, en donde los afectados fueron indemnizados. Sin embargo, en México estamos en ciernes y la discrecionalidad del juzgador para resolver este tipo de casos puede ser un arma de doble filo.
Por último, hay que señalar que lusacell apenas alcanza una participación del 4 por ciento del mercado móvil. La única manera de mantenerse y competir contra los grandotes (Telcel y Telefónica) es mediante esquemas de calidad que lo hagan diferenciarse a ojos del consumidor, lusacell es una empresa que evidentemente tiene que hacer esfuerzos por mantener la lealtad de sus usuarios y tratar de atraer a otros nuevos. Una manera de hacerlo es con redes eficientes, rápidas y seguras.

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