Eliminar las dos `dobles ventanillas`

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Roberto García Requena

La Crónica de Hoy

Uno de los temas que más atención merece en la tan anunciada reforma a las telecomunicaciones es el arreglo institucional que habrá de quedar entre el órgano regulador del sector (Cofetel) y su interacción con otras áreas de gobierno, particularmente con la SCT y con la Comisión Federal de Competencia (Cofeco).

Desde su creación, en 1995, la Cofetel ha representado una especie de doble ventanilla de atención para la industria del sector, con los consecuentes costos de transacción e inseguridad que esto significa. Parte de los trámites se hacen en Cofetel y la otra en la Subsecretaría de Comunicaciones.

La otra doble ventanilla es con la Cofeco. Para declarar dominante a algún jugador y poderlo regular asimétricamente, la ley marca que primero lo tiene que declarar la Cofeco con poder sustancial en el mercado para que después sea la Cofetel la instancia responsable de emitir los lineamientos para controlar a dicho jugador. En la práctica esto ha abierto la puerta para interponer litigios que han frenado una regulación que empareje la cancha entre chicos y grandes. A la fecha no se ha podido aplicar una sola regulación específica para las empresas que concentran 70 y 80 por cierto del mercado en distintos servicios.

El senador del PAN Javier Lozano presentó la semana pasada una iniciativa de reforma a la Ley de Telecomunicaciones que justamente resuelve esta problemática, entre otras cosas. Además de reconocer la naturaleza de órgano desconcentrado del gobierno federal, la iniciativa del senador Lozano elimina las dos dobles ventanillas que tanto han aquejado al sector. Por un lado, fortalece las facultades de la Cofetel al dejarle en exclusiva al regulador, como ya ocurre en la radio y televisión, las atribuciones para otorgar concesiones y prórrogas de concesiones. Asimismo, también recae en Cofetel la facultad para imponer sanciones. Es indispensable que el órgano regulador sea quien tenga la llave de entrada al mercado y el garrote para castigar a los que se porten mal, facultades que hasta ahora residen en la SCT.

Respecto de la otra doble ventanilla, aquella con la Cofeco, la iniciativa de Lozano también le da facultades a Cofetel para que ésta pueda directamente determinar a los concesionarios que tengan poder sustancial de mercado y regularlos con obligaciones específicas. Es decir, ya no hay que esperar a que Cofeco se pronuncie al respecto.

Esta propuesta de reestructura institucional repercutirá en dos cosas; primero le dará una mayor agilidad a la atención que necesita la industria, así como una mayor transparencia y certeza a los procesos regulatorios. Segunda, se promoverá una mayor competencia en el sector; un regulador más fuerte genera fuertes incentivos para invertir y entrar al mercado. Con todo esto al final el ganador es el usuario de los servicios que estarán disponibles a mejores precios y con una mayor calidad de los mismos.

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