Backup / El compló de Mony de Swaan

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Gerardo Soria

El Economista

Ante la evidencia de sus corruptelas, Mony de Swaan, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), y sus paladines retoman la trillada defensa del martirio. No son corruptos, no hay fajos de dinero con ligas, todo es un invento de la mafia que controla México porque ellos y sólo ellos velan por los intereses del pueblo. Ellos son puros y castos. Las ocho comparecencias ante el Legislativo, las siete denuncias penales, las seis denuncias administrativas, las dos solicitudes de destitución y la recusación en contra de Mony de Swaan no son indicios de que hay más de uno que considera a De Swaan un corrupto. ¡Todo lo contrario! ¡Prueban su inocencia!

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión ordenó a De Swaan entregar toda la información relacionada con los contratos por más de 100 millones de pesos que por asignación directa otorgó a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) y a Enapsys México. Al efecto, según De Swaan, hace un par de días entregó la información a la Secretaría de Gobernación. Como estoy seguro de que no entregó toda la información, me atrevo a compartirla con usted, estimado lector.

Por regla general, todas las adquisiciones de bienes y servicios del sector público deben sujetarse a la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público (LAASSP). La LAASSP prevé licitaciones, invitaciones restringidas y adjudicaciones directas, pero para todas ellas hay reglas, requisitos previos, montos máximos y procedimientos a seguir. El artículo 1 de la LAASSP establece que la propia ley no es aplicable cuando el proveedor o prestador de servicios es otra entidad de gobierno, incluidas las descentralizadas -como es la UAEM-. En este caso, no es necesario seguir los procedimientos de la LAASSP, pero (i) el prestador de servicios o proveedor no puede subcontratarlos de un tercero en un porcentaje mayor a 49% del total del contrato; (ii) todos los servicios que se subcontraten de terceros deben sujetarse a la LAASSP, y (iii) la entidad que asigna el contrato debe requerir previamente a la otra, que acredite su capacidad para cumplirlo sin exceder el porcentaje permitido de subcontratación.

Mony de Swaan asignó contratos a la UAEM por más de 73 millones de pesos, supuestamente basados en el artículo 1 de la LAASSP. Sin embargo, la propia UAEM ha reconocido mediante oficio que nadie de su personal prestó los servicios contratados y que todos ellos fueron subcontratados a terceros, cuyos nombres no ha querido revelar. Un oficio interno de la Cofetel indica a Peter Bauer, amigo de De Swaan ya beneficiado también con otros contratos millonarios, como uno de los subcontratistas de la UAEM.

Por tanto, si la UAEM no prestó servicio alguno y exclusivamente actuó como intermediario para la subcontratación, es evidente que su única razón fue la de triangular recursos públicos a terceros beneficiados por De Swaan.

Aún más, tanto los contratos con la UAEM como el de Enapsys México tienen el mismo objeto, por demás ambiguo y cantinflesco: desarrollar el modelo operativo básico de la Cofetel. Whatever that means. Peor aún, aunque lo hemos solicitado vía transparencia, la Cofetel sigue sin informarnos sobre cuáles fueron los entregables concretos que recibió de estas entidades a cambio de cuando menos 100 millones de pesos.

Supongo que 10 láminas en PowerPoint no valen eso en el mercado. ¿O sí, señor De Swaan?

Al preguntar por las personas específicas que supuestamente trabajan en la Cofetel, enviadas por la UAEM, la Comisión indica que no son sus empleados y que son de la UAEM. Por su parte, al hacer la misma pregunta a la UAEM, tampoco reconoce que dichas personas trabajen para ella y mucho menos en la prestación de servicios para la Cofetel.

La propia UAEM, al resolver una solicitud de acceso a la información, reconoce que no cuenta con una lista de nombres y apellidos de las personas que prestaron, prestan o van a prestar servicios ante la Cofetel, toda vez que el proceso o procedimiento de contratación y selección de personal es establecido por un tercero, a través de un servicio subcontratado, por lo que la UAEM no mantiene relación directa con dicho personal. Al solicitar a la Cofetel que entregue copia de la documentación con la que la UAEM le acreditó su capacidad para prestar los servicios, sin exceder el porcentaje permitido de subcontratación, la Cofetel entrega una carta de fecha posterior a los contratos, en la que un funcionario de la UAEM aclara: “El personal que interviene para la prestación de los servicios señalados cuenta con la experiencia y capacidad que se requieren para el cumplimiento y ejecución de dichos servicios”. Es evidente la contradicción, pues se supone que la UAEM no conoce al personal subcontratado y, por otro lado, manifiesta que el mismo se encuentra capacitado.

Muchas solicitudes de acceso a información presentadas a la Cofetel y a la UAEM han sido contestadas con evasivas o simplemente no contestadas. Evidentemente, hemos presentado recursos de revisión a fin de que se nos entregue la información. Supongo que la Auditoría Superior de la Federación podrá acceder a esa información.

La pregunta es simple: ¿qué es lo que tiene orejas de elefante, patas de elefante y trompa de elefante? La respuesta es aún más simple: un elefante.

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