¿A quién creerle?

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Roberto García Requena | La Crónica de Hoy | 4 de junio de 2012

Entre el 2005 y el 2009, la pérdida de bienestar a los consumidores estimada por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) fue de 129 mil millones de dólares, en razón de la falta de competencia y los excesivos precios en el mercado de las telecomunicaciones en México. Esta cifra equivale al 1.8 por ciento del PIB anual.

América Móvil (tenedora de Telcel y Telmex) envió una carta al organismo internacional argumentando que “los supuestos 129 mil millones de pérdida en el bienestar de los consumidores fueron enteramente el resultado de la manipulación inapropiada de los hechos y de un análisis económico erróneo por parte de la OCDE.” Para respaldar este argumento, América Móvil se apoyó en los análisis realizados por un investigador del MIT y un consultor de Criterion Economics, ambos analistas cercanos a la empresa, lo cual puede intuir cierto sesgo en sus conclusiones.

La petición de América Móvil no es que se discutiera el estudio de la OCDE a la luz de los hallazgos de estos dos investigadores, sino que la OCDE de plano lo retirara. Cosa que por supuesto no sucedió.

Es interesante. Cada vez que se hace un estudio econométrico de esta naturaleza los resultados dependen en gran medida de la metodología de estimación utilizada, así como de la precisión y validez de las variables incluidas en el modelo. Entonces, ¿a quién creerle? La OCDE se ha caracterizado por estudios serios y una elevada reputación en su núcleo de investigadores. No hay razón alguna para que un organismo de este prestigio se preste a un “maquillaje estadístico”. ¿Para qué y por qué? Pero supongamos que efectivamente el estudio de la OCDE tiene un error metodológico. Y supongamos que este error equivale a una desviación del 50 por ciento del resultado fínaf; aígo verdaderamente atroz y exagerado para un econometrista serio. Suponiendo que esto fuera así, la pérdida de bienestar de los consumidores para el periodo 2005-2009 sería de 64,600 millones de dólares. ¿Les parece poco? De cualquier manera es una cantidad descomunal de dinero. El punto es que aun cuando quepa alguna duda de la certeza estadística del estudio de la OCDE, es innegable que los consumidores hemos resultado afectados.

Hay voces que dicen que resulta metodológicamente insostenible comparar países desarrollados con aquellos en vías de desarrollo. Mi comentario sería que de los 34 países integrantes de la OCDE, México está por arriba de 25 de ellos en cuanto a PIB nominal se refiere.

Entonces, el problema no está ahí.

El problema radica en que no se ha aplicado una regulación efectiva para controlar las conductas monopólicas de los operadores dominantes en el mercado. Mientras esto no suceda, seguiremos viendo alta concentración, poca competencia y, por ende, excesivos precios finales a los consumidores.

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