Altibajos

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Rodrigo Pérez Alonso IDET
Rodrigo Pérez-Alonso | Dinero en Imagen | 16 de diciembre 2015

El 2015 fue accidentado. Al menos esa es la percepción del ciudadano común. En este año continuaron o explotaron las denuncias sociales (y políticas) de Ayotzinapa y la Casa Blanca, ambas armadas o sobreexplotadas por aquellos a los que algunas reformas significaron pérdidas; su trascendencia se replicó en medios internacionales con una sincronización y premeditación que las hace sospechosas. El resultado: un gobierno golpeado y vapuleado en la opinión pública y una crisis de identidad y legitimidad percibida, al menos por los opinionólogos.

La venta de las reformas constitucionales y legales se quedaron en las sombras frente al sensacionalismo de las muertes y las notas rojas.

Sin embargo, la realidad es que nuestro país está aún mejor de lo que se nos hace entender en notas diarias. Hace tan sólo unos días, en Venezuela, un país rico en petróleo y recursos naturales, se eligió una asamblea opositora, después de más de 15 años de sufrir los gobiernos populistas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Este año se espera que su PIB caiga en más de diez por ciento. Por otra parte, Argentina eligió a su primer presidente opositor desde hace más de una década de malos manejos. Brasil se enfrenta a una crisis de legitimidad, corrupción y baja en las previsiones del PIB. A nivel mundial, los commodities han caído estrepitosamente, incluyendo el precio del barril de petróleo, causado principalmente por la sobreproducción de países como Arabia Saudita y la reducción del consumo de países como China.

Ante este panorama sombrío, hay profesionales de la queja que hacen de cualquier eventualidad una escándalo. No quiero justificar de manera alguna los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto este gobierno; sin embargo, es necesario puntualizar los aciertos. Algunos de estos tienen tanta trascendencia que significan un cambio absoluto de paradigma. Están ahí las reformas energéticas y la Reforma en Telecomunicaciones, dos ejes de crecimiento económico para los próximos años.

En este 2015 la economía mexicana creció en más de 2.3 por ciento, no obstante el panorama pesimista a nivel mundial. La economía mexicana se enfrentó a una baja significativa del precio del barril del petróleo y de los ingresos del Estado. Al menos un tercio de estos ingresos dependen de los hidrocarburos. Sin embargo, una vez que los precios se estabilicen, la industria energética en México se verá beneficiada por un marco normativo mucho más sólido y dinámico para enfrentar nuevas inversiones y tecnologías. Por su parte, en la industria de las telecomunicaciones, este año significó una cambio radical en la competencia. Ante la entrada de AT&T, el monopolio de América Móvil se tuvo que poner las pilas y ahora vemos una guerra de precios light y ofertas comerciales diversas benéficas para el consumidor. Cosa de ver cómo ya hay llamadas gratis en México, Canadá y Estados Unidos, y una oferta de internet mucho más robusta.

Es un hecho que este gobierno ha cometido errores. Sin embargo, su pragmatismo y visión de futuro lo han llevado a los más grandes aciertos económicos y políticos de los últimos 20 años. Esperemos que 2016 continúe mejor, contra los pronósticos de los pesimistas profesionales.

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