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La neutralidad de red y la cuarentena

2020.03.25

Vía El Economista

Millones de personas en el mundo están aisladas tratando de evitar los contagios del Covid 19 y el colapso de los sistemas de salud de sus países. En el aislamiento físico, el contacto social se mantiene a través de las redes de telecomunicaciones, lo que ha incrementado sustancialmente el consumo de datos y puesto en tensión la capacidad instalada de los Proveedores de Servicios de Internet (PSI). De acuerdo con Bloomberg (23.03.20), en España los juegos en línea han triplicado su consumo de datos y en Italia el tráfico de datos en redes fijas creció 90%. Ante esta situación, Netflix y YouTube en Europa han degradado la calidad de su señal para disminuir la saturación de las redes. En México (El Financiero 23.03.20), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) recomendó limitar el uso de videoconferencias y dar preferencia a las comunicaciones de voz.

La coyuntura de la pandemia y sus efectos en los servicios de Internet permiten poner en perspectiva los mitos y las realidades de la neutralidad de la red, que para algunos grupos no es otra cosa que una bandera política sin mucho sustento en la realidad tecnológica. Si bien en sus orígenes el Internet funcionaba sin controles, a medida que el tráfico de contenidos aumentó, pasando del envío y recepción de correos electrónicos y búsquedas simples de información a la transmisión de contenidos audiovisuales y almacenamiento masivo de información en la nube, los PSI implementaron mecanismos para optimizar el uso de su infraestructura distinguiendo el tipo de tráfico y permitiendo la gestión del mismo.

A partir de ello, surgió la necesidad de priorizar el contenido que se transmite por las redes. Esta situación contempla, por una parte, el flujo de información libre por Internet y, por otra, la necesidad de gestión de datos para la generación de eficiencias, así como mayor inversión en las redes a través del cobro preferente por la transmisión de ciertos contenidos, servicios o aplicaciones.

El 17 de diciembre de 2019, el IFT sometió a consulta pública el “Anteproyecto de Lineamientos para la Gestión de Tráfico y Administración de la Red”. El Anteproyecto autoriza la gestión de tráfico en un contexto de garantía de calidad y velocidad de los servicios contratados por los usuarios, preservación de la integridad y seguridad de la red, y de fomento a la innovación comercial, siempre y cuando la oferta de estos servicios no derive en acceso restringido a cualquier contenido, aplicación o servicio. En ningún caso se podrá limitar ni restringir el tráfico a Proveedores de Aplicaciones y Contenidos (PACS) y usuarios finales.

El Anteproyecto señala que toda política de gestión de tráfico deberá garantizar a los usuarios finales la libre elección, el trato no discriminatorio y la inviolabilidad de las comunicaciones. Como puede ver, el Internet es y será libre, pero hay razones para que cierto tráfico tenga preferencia, principalmente aquel que es muy susceptible a la latencia, como la voz o video por Internet, en donde el oído humano puede detectar cualquier retraso, frente a otros en los que un pequeño retraso es irrelevante. ¿Imagine usted una cirugía a distancia sin una velocidad mínima garantizada?

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