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Efectividad de la preponderancia en telecom

En un par de semanas, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) dará a conocer sus conclusiones sobre la efectividad o no de las medidas de regulación asimétrica que impuso a América Móvil (Telmex y Telcel), y cuyo objetivo formal es lograr un escenario en el que todos los operadores puedan competir en igualdad de condiciones.

Existe un amplio consenso entre los competidores, especialistas, académicos y miembros de cámaras y asociaciones de la industria en el sentido de que la regulación no ha sido eficaz para reducir la excesiva concentración de América Móvil (AMX). De acuerdo con Kelly King, el director general de AT&T en México, Telcel tiene la concentración más alta de todo el planeta; y esto no ha cambiado mucho desde que el IFT le impuso las medidas de preponderancia.

Conceptualmente, la regulación asimétrica impuesta por el IFT a AMX es correcta; sin embargo, la ausencia de un mercado más competitivo es evidencia fehaciente de que algo se está haciendo mal. Aunque los precios al consumidor han bajado, AMX sigue manteniendo casi la misma participación en usuarios y tráfico desde que entraron en vigor las medidas de preponderancia, y, peor aún, ha incrementado de manera importante su participación en los ingresos totales del sector en su conjunto.

Es de una gran superficialidad atribuir este importante incremento en participación de ingresos a la presunta falta de talento de sus competidores. Decir que Telefónica, AT&T o Axtel no saben hacer negocios y que AMX tiene una receta mágica es de risa. En realidad, el problema es que sigue controlando los insumos esenciales para que sus competidores puedan crecer, principalmente la interconexión.

Pondré un ejemplo simple para que se entienda mejor. De acuerdo con la estructura actual del mercado, aproximadamente siete de cada 10 usuarios son clientes de AMX, lo que quiere decir que siete de cada 10 llamadas que usted haga o reciba van o vienen de la red de AMX. Así, aquel que controle los enlaces que conectan a las demás redes con AMX controlará también el éxito y calidad de siete de cada 10 intentos de llamada, tanto salientes como entrantes. Es tal el peso de AMX, que sobra decir que es precisamente ésta la que controla esos enlaces.

Supongamos que el tráfico entre los competidores y AMX es de 1,000 llamadas y ésta sólo instala enlaces para 400, entonces 600 corren el riesgo de no concretarse debidamente. Esto afecta a los competidores y sus clientes en siete de cada 10 intentos y a AMX sólo en tres de cada 10. Evidentemente, usted atribuirá el problema al concesionario que tiene contratado. Así es como AMX demerita la calidad de sus competidores para desplazarlos del mercado.

Como puede ver, el problema de controlar los incentivos de AMX para realizar este tipo de prácticas anticompetitivas va mucho más allá de analizar si bajaron o no los precios al usuario final. Se trata de un problema estructural que las medidas de preponderancia deben resolver.

A pesar de las denuncias de los competidores por este tipo de prácticas, el IFT ha sido omiso en sancionar a AMX y en lugar de ejercer sus atribuciones de supervisión, verificación y sanción, pretende erigirse en juez. A la fecha, el IFT no ha impuesto sanción alguna a AMX por incumplir con sus obligaciones en materia de interconexión ni ninguna otra relacionada con las medidas de preponderancia.

Evidentemente, la regulación asimétrica para AMX debe mantenerse, corregirse y fortalecerse. Las obligaciones constitucionales en materia de compartición de torres, postes y ductos; desagregación de la red local; separación contable por servicio y un sistema electrónico de gestión deben pasar del papel a los hechos. De nada sirven obligaciones de pizarrón con precios y condiciones técnicas inviables, y, mucho menos, obligaciones que nadie supervisa ni sanciona.

Mientras el desbalance de siete a tres no se corrija, AMX seguirá desplazando competidores. Esto no quiere decir que sea una empresa que se porta mal. Sus acciones responden a la más elemental lógica de negocios. Es por ello que este sector necesita ser regulado con eficiencia.

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