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Y Tecnoradio… era una pantalla

Tecnoradio, el grupo que había ganado 37 estaciones de radio (34 FM y 3 AM), que había sido el que más apostó y elevó los costos de valor de referencia, que parecía ser un grupo nuevo en un sector que no se había abierto en décadas, sencillamente, resultó ser una pantalla. No pagó. No traía nada. Y lo peor: pudo haber falseado información.

Sin embargo, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) podrá colocar las 37 estaciones de radio pues en todas las localidades hubo segundos lugares, y ahora tendrá que ver si esos segundos lugares sí van a pagar.

Pagará garantía de seriedad más…

Tecnoradio tendrá que pagar la garantía de seriedad, que es del doble del valor mínimo de referencia de cada banda de frecuencia en la que se concursó.

Además, van a analizar si Tecnoradio sí presentó información falsa. Y entonces la sanción sería mucho mayor que la de sólo la garantía de seriedad.

¿Cuál es el problema? Que el señor Alí Eduardo Bañuelos, presidente de Tecnoradio, en verdad traía a un radiodifusor detrás, a Javier Pérez de Anda. Resulta que la esposa del señor Alí Eduardo Bañuelos es sobrina de Pérez de Anda.

La licitación sigue su rumbo. Serán los segundos lugares quienes se puedan quedar con las 37 estaciones que deja Tecnoradio y, desde luego, habrá que ver cómo un grupo que mintió (si se le confirma) pudo pasar estos filtros.

Por eso el comunicado de la SCT que decía que ellos sólo tenían un filtro técnico y no vinculante, pero lo cierto es que el IFT lo que hace es la licitación, no revisa los expedientes. Ahora seguro los deberán revisar mejor. Y como sea: la licitación de radio por fin se dio después de décadas.

CRECEMOS MÁS, ¿Y LA PERCEPCIÓN?

Sí crecemos. En el primer trimestre del año el crecimiento anual fue de 2.6%, con cifras desestacionalizadas. Crecemos más que en 2016, cuando fue de 2.3%. Y conste que este año tuvimos el efecto Trump.

En otras palabras, vamos medianamente bien, retomando el rumbo del crecimiento. Incluso, el sector privado mejoró su pronóstico. Y la Secretaría de Hacienda, con un José Antonio Meade más que contento, también elevó su expectativa: la elevó a un rango de 1.5 a 2.5 por ciento.

El sector agropecuario fue el de mayor dinamismo. Le siguieron los servicios, donde encontramos el turismo. Y la única gran actividad que disminuyó fue la secundaria, es decir, la industrial.

Pero no escatimemos el logro: se crece medianamente bien, incluso por encima del promedio latinoamericano. Ahora, todavía hay riesgos: la volatilidad de los mercados va a continuar. El efecto Trump todavía sigue ahí, y seguirá renegociando el Tratado de Libre Comercio.

Sin embargo, las ventas internas van bien. El consumo doméstico tiene datos positivos, en ventas en tiendas de autoservicios o compras de automóviles. Incluso, el dinamismo de sectores como el de servicios, va bien. Entonces ¿por qué la expectativa de que vamos mal?

La percepción tiene que ver con las imágenes, y qué peor imagen que las de los gobernadores ladrones, corruptos. La percepción de corrupción es la peor de todas.

Esperemos que el mejor desempeño económico no se siga viendo empeñado por los flagelos de corrupción y violencia. Crecimos en el primer trimestre, y por encima del promedio latinoamericano.

UBER AGÁRRATE, CADA CONGRESO LOCAL PODRÁ REGULARTE

La mayoría de la Suprema Corte votó por regular el transporte de Uber, pero donde cada Congreso local del país decida cómo lo va a llevar adelante.

Todo inició porque en Yucatán se le impuso a Uber el operar vehículos con un valor mayor a los 207 mil pesos.

Uno de los ministros de la Corte, Alberto Pérez Dayán, opinaba a favor de Uber y planteaba que requisitos como los exigidos por el gobierno yucateco eran discriminatorios de Uber y otras plataformas, y favorecían a los taxistas.

Sin embargo, la Corte votó a favor de que cada gobierno local ponga los requisitos que le convenga. En otras palabras, no fue favorable a Uber.

Sin embargo, debemos decir que la legislación en la Ciudad de México, gobernada por Miguel Ángel Mancera, también le exige a Uber operar vehículos de más de 200 mil pesos de valor y les cobra un pequeño porcentaje para un fondo para taxis. Y a los de Uber les ha ido bien.

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