Ícono del sitio IDET

CIRT: un acuerdo en desacuerdo

La 58 Semana de la Radio y la Televisión, organizada por la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión (CIRT), que preside Edgar Pereda, fue escenario de una nueva petición para ser escuchados y tomados en cuenta en la definición integral de la política de concesiones y referendos de las estaciones de radio en México.

Le comenté el lunes que el pleno del IFT, que preside Gabriel Contreras, para acortar la banda de separación entre frecuencias adyacentes de radio de FM 800 Mhz a 400 Mhz, lo que libera espacio para el acceso de unos cinco operadores “sociales” o estaciones del Estado, que no han transitado de AM a FM en la zona conurbada del Valle de México del total de “capacidad identificada”, pero lo que le dije es porque los radiodifusores del país siguen preocupados y molestos.

Aunque se asegura certidumbre en la política pública, lo cierto es que la política de refrendos es bastante incierta para los radiodifusores de todos los tamaños y capacidades porque hay 523 empresas de AM y FM, cuya concesión se debió renovar el año pasado y no han recibido el oficio para realizar el pago.

Y tal vez no lo han recibido porque el IFT tiene la capacidad de opinar la política de cobro de derechos que determine la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que encabeza José Antonio Meade, pero hay claridad con respecto a quién tiene la facultad para fijar el precio a pagar por la contraprestación de uso del espectro, pues, conforme a la ley vigente, el IFT puede enviar opiniones a la secretaría, pero su opinión no es vinculante.

Desde junio, cuando se efectuó la reunión del Consejo Consultivo de la CIRT, se demandaba por todos los medios y mediadores a ambas instancias que revisaran los parámetros que incluyeron en la fórmula para el cálculo porque el último incrementaba desproporcionalmente el precio a pagar.

Ahí, Gabriel Contreras les comentó que ya se había consultado con Hacienda y que se habían revisado los parámetros. De hecho, el nuevo cálculo daba tranquilidad a la gran mayoría, pero llegó el relevo en Hacienda y dicen que Pepe Meade dijo “que no había cambios porque era una contraprestación definida por ley y ratificada por el Poder Judicial”.

Entre “dijo y dicen”, la confusión es grande, porque el ajuste mayor es para quienes tenían vencimientos previos a la vigencia de la nueva Ley de Telecomunicaciones, y a quienes se les aplica el criterio del Judicial, que definió que quien tenía la facultad para determinar el precio de la contraprestación era Hacienda.

El punto es que cerca de 500 radiodifusores están a la espera de la notificación de pago, y la gran mayoría registran el vencimiento de sus prórrogas en 2015, por lo que sabrán con claridad cuánto tendrán que pagar o si se acercan a la ventanilla de Nafin, que dirige Jacques Rogozinski, o a la de la Financiera Nacional de Desarrollo (FND), que dirige Juan Carlos Cortez, para pagar en anualidades.

Ayer, en la comida, el presidente Enrique Peña habló de esta facilidad, pero no de la petición que se consensuó entre lunes y martes, de solicitarle su apoyo para que se escuche a la industria y modifiquen los parámetros que se fijaron para determinar el precio del espectro.

¿Cuál sería la diferencia entre no modificar la fórmula sino los parámetros que usaron, considerando la realidad del mercado y su competencia? Certidumbre. ¡Y nos quejamos de Trump!

DE FONDOS A FONDO

#EsperaRegulatoria… ¿Algo cambiará con la alianza entre Aeroméxico y Delta? Como le dije, en mi opinión, ambas aerolíneas aceptarán la resolución del Departamento de Transporte de Estados Unidos, pero está en camino el proyecto de regulación de slots para el AICM, que dirige Alexandro Argudín, que ha sido presentado ya a la Cofece, de Alejandra Palacios.

Creo que hay diferencias, pero son las menos, y lo que se está buscando es respetar el criterio de la resolución de la Cofece con las reglas IATA, que rigen en la aviación comercial en la gran mayoría de aeropuertos hubs y con declaración de saturación. Reglas claras y escritas que todos deberán respetar, lo que, hasta hoy, no ha sucedido.

Entre las sugerencias está la posibilidad de que existan subastas de slots que sean administradas por un órgano independiente y que, al mismo tiempo, aseguren que el uso eficiente de los horarios con criterios de competencia clara, no sólo los que se liberarían de aceptar Aeroméxico-Delta la condición impuesta por la Cofece y el Dot, sino todos los existentes en el AICM, reglas que incluso sean aplicables para la operación del nuevo aeropuerto, aunque deje atrás la saturación.

El gran elemento de incertidumbre es si las nuevas reglas vendrán a complicar el escenario para las aerolíneas en un momento en el que deben confirmar horarios en las siguientes temporadas, sobre todo porque no pueden arriesgar la venta de boletos que podrían no ser confirmados, porque lo que sin duda no va a cambiar porque el mercado de pasajeros México-Estados Unidos es un mercado de transporte de viajeros legales (con pasaporte y Green Card o visa adecuada), aun con el escenario complicado que pareciera el triunfo de Trump, es el tráfico de usuarios entre México y Estados Unidos. Hoy crece a tasas cercanas a 10% por año, y no dude que siga aumentando a tasa de doble dígito para los siguientes años.

Salir de la versión móvil