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Preponderancia en telecomunicaciones: dos años sin movimiento

El 7 de marzo de 2014 mensajeros del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) entregaron en las instalaciones de la empresa de telecomunicaciones más grande del país en la Ciudad de México un legajo con más de 1,700 páginas. Este documento contenía la resolución por medio de la cual media docena de empresas, entre las que se encuentran la telefónica móvil y fija más grandes del país, un conglomerado industrial y un banco eran categorizadas como agente económico preponderante en el sector de las telecomunicaciones (AEP).

Como consecuencia, la resolución del IFT impuso a dicho AEP una decena de medidas con el fin de disminuir su poder en el mercado de las telecomunicaciones. Entre tales medidas se encontraba la obligación de compartir su infraestructura a otros competidores, permitir la reventa de sus servicios por parte de terceros, entre otras más.

El 1 de septiembre de 2016 el IFT notificó al AEP sobre el inicio de un proceso de revisión de las medidas impuestas dos años atrás. La intención es revisar la efectividad de las medidas impuestas y de no ser así, mantener las medidas e imponer adicionales.

Aunque las cifras oficiales del IFT cubren hasta mediados del año pasado, podemos decir que tales medidas impuestas al AEP han tenido un éxito tenue. Hacia junio del año pasado el AEP tenía en el sector de la telefonía móvil un 66% de participación del mercado, lo que representa una disminución de apenas 4% respecto del 70% que detentaba a inicios de 2014, cuando el IFT le impuso las medidas asimétricas.

¿Qué ha pasado? Al parecer, el AEP encontró maneras de darle largas a la aplicación de la regulación. En primer lugar, logró dilatar la aplicación de medidas usando argucias administrativas y técnicas para evitar que otros usen su infraestructura. Además, en los últimos años el AEP transfirió parte de ésta a empresas como Opsimex, quien se quedó con el parque de más de 12 mil torres de telecomunicaciones del AEP.

Periódicamente el IFT publica reportes sobre el cumplimiento de las medidas regulatorias que le impuso al AEP. Los resultados son desalentadores: el AEP apenas ha dado curso a cuatro solicitudes para ubicar equipo de competidores en sus instalaciones, además de que apenas un puñado de sus torres de telecomunicaciones (2.2% con un operador y 0.2% con otro) han sido compartidas por el AEP.

Más perturbador aún es lo que pasó la primavera del año pasado cuando el IFT abrió una consulta por internet para preguntar sobre la efectividad de las medidas impuestas al AEP. Cosa extraña, la consulta recibió casi medio millar de opiniones (usualmente estas consultas reciben algunas decenas, cuando mucho) y en ella centenares de personas (¿o bots?) colocaron textos que repetían opiniones favorables al AEP.

Sin embargo, las opiniones de académicos y de otras empresas del sector vertidas en dicha consulta coincidieron en un punto central: las medidas impuestas no han sido suficientes para mejorar las condiciones de competencia en el sector. De hecho, pese a la llegada de competidores de peso completo provenientes de los Estados Unidos, la concentración en este mercado aún es enorme. Una métrica llamada índice Herfindahl–Hirschman (HH) registraba a inicios de 2014 una concentración en el mercado de telecomunicaciones móviles en el país de 5,392, mientras que para mediados de 2016 el índice marcaba 5,053. Cabe señalar que un índice mayor a 2,500 indica una alta concentración del mercado.

¿Qué debería suceder? Probablemente el AEP dirá que la competencia ha sido lo suficientemente agresiva como para disminuir sus ingresos. Esto es técnicamente correcto ya que, de recibir 278 mil millones de pesos en 2014, para el año 2016 sus ingresos habían disminuido hasta 269 mil millones de pesos, una contracción de poco más del 3%; es decir, una hebra en la bola de estambre. Sin embargo, debido a que lo importante es el bienestar del consumidor mexicano, quizá el IFT debería considerar no sólo mantener las medidas, sino imponer algunas más agresivas habida cuenta que hasta hoy al AEP le sobran por lo menos 16 puntos de participación de mercado por reducir.

El AEP a dieta, pues

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