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Un mal inicio de año y una preocupante perspectiva

2021.02.02

Vía El Economista

Los primeros dos meses de este 2021 estuvieron sin duda lejos del escenario más conservador del gobierno federal con relación al desempeño de la economía mexicana. Ahí están diversos datos reportados por Inegi a lo largo de febrero y el primer día de marzo. Por ejemplo, en materia de empleo, vimos que en enero, en comparación con enero de 2020, el número de mexicanos sin empleo era aún tres millones menor que entonces, que el tamaño de la población subocupada es 90% mayor al número de mexicanos con esa característica de empleo registrada hace 12 meses.

Por su parte, la producción de vehículos ligeros reportada para enero fue 15% menor a la registrada hace exactamente un año, además de que se ubicó por debajo del nivel observado en los seis meses previos. En el ámbito petrolero, la producción reportada por Pemex para el primer mes del año, si bien se ubica muy ligeramente por encima de la reportada para diciembre, indica enormes complicaciones al interior de la Empresa Productiva del Estado para lograr sus objetivos de operación.

Por otro lado, está el desempeño del comercio exterior de nuestro país en enero. El valor de lo que México exportó al mundo en este primer mes del 2021 fue 24% menor a lo que se exportó en diciembre, caída que ocurrió al mismo tiempo que Estados Unidos incrementó sus importaciones frente a lo que compró al mundo en diciembre. Algo bastante inusual, porque normalmente cuando Estados Unidos incrementa sus importaciones, México se beneficia de ese ímpetu incrementando en correspondencia sus exportaciones a ese país. En enero, el comportamiento entre ambos países ocurrió en sentido opuesto.

Al mismo tiempo que cayeron las exportaciones, las importaciones también mostraron una caída, aunque de menor tamaño que la de las exportaciones, es un indicio claro de que la demanda interna sigue deprimida. Dentro de las importaciones, destaca que las importaciones de bienes de capital se redujeron frente a diciembre en 11%, lo que nos da una idea de la anemia que caracterizará a la actividad manufacturera en los meses próximos, o sea, que lo básicamente podemos esperar es un mediocre desempeño en el corto plazo.

Por último, está el dato sobre el Indicador de Pedidos Manufactureros que dio a conocer ayer Inegi, que para febrero se ubicó en 50.1 puntos, una caída frente a los 51.2 puntos que se reportaron en enero. Con este dato, este indicador se ubica muy cerca de entrar nuevamente en lo que se considera zona de contracción. Este indicador nos dice qué es lo que esperan los empresarios para el siguiente mes en cuanto a pedidos, producción, personal ocupado, oportunidad de entrega de insumos y nivel de inventarios. En los primeros tres componentes, se observa que la expectativa es de retroceso frente a lo que se esperaba para febrero.

La cuestión es que mientras este indicador sufrió una recaída en México en febrero, en un grupo importante de países como son Estados Unidos, Canadá, España, Italia, Reino Unido, Francia, Alemania y Brasil, se comportó mejor que en enero y todo apunta a que sus respectivos sectores manufactureros están entrando en un ritmo incluso más pujante que previo a la pandemia, comportamiento que no se observa en México.

Y así, mientras vemos cómo el mundo está en ruta de franca recuperación y que México sigue en estado anémico, ayer vimos cómo no hay el menor resquicio para que en el Senado de la República haya la intención, al menos en el grupo parlamentario de Morena, de revisar a fondo la minuta de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica aprobada por la Cámara de Diputados. Es decir, encima de que vemos un panorama no tan optimista, nos empeñamos en seguir generando un marco de incertidumbre para la inversión. Quien no lo quiera entender así es porque simplemente no se ha dado cuenta cómo funciona el mundo ahora.

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