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Tres Riesgos


Las reformas energéticas y de telecomunicaciones siguen sin salir adelante, dado que el Gobierno federal y el PRI pretenden lograr unanimidad en las votaciones, lo que parece poco probable. A la par, el PAN ha instrumentado una estrategia para avanzar un esquema de normas electorales a nivel federal y estatal que le daría varias ventajas sobre el resto de los partidos políticos.

Sin estos temas electorales, el PAN se resiste a discutir cualquier otro tema. De tal suerte que entre un ánimo post-pactista del Gobierno y una hábil exigencia del PAN, han detenido la votación de las reformas estructurales pendientes. Al frenar las discusiones legislativas, el PAN está haciendo una carambola de dos bandas: logra un marco electoral que le beneficia y le posterga al Gobierno cualquier posibilidad de recuperación real en lo económico antes de las elecciones intermedias de junio del 2015, elecciones en las que el PAN buscará la mayoría de la Cámara de Diputados a efecto de poder, desde ahí, reorientar la política económica de México.

Sin embargo, hay tres temas por demás delicados que se están discutiendo en la reforma de telecomunicaciones, cuyo desenlace es aún incierto, pero podría tener repercusiones complejas: 1) Estaciones Comunitarias: La Constitución estableció tres modelos de concesionamiento para la radiodifusión: comercial, pública y social. En este último rubro se encuentran las denominadas estaciones comunitarias.

El PRD pretende que este tipo de estaciones se asignen con facilidades y de manera directa, no paguen contraprestación a pesar de poder comercializar y, además, que existan hasta unas 6 estaciones de este tipo por cada comunidad o ciudad. Desde luego, mientras sean estaciones que amplíen la pluralidad de medios, son bienvenidas y necesarias. Pero este tipo de estaciones en Sudamérica han sido el caballito de batalla para que la izquierda avance electoralmente en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina.

Es un modelo de comunicación chavista que incluso Andrés Manuel López Obrador trató de organizar, con estaciones clandestinas, en 2006. Actualmente hay cientos de estaciones clandestinas, muchas de ellas auto-denominadas comunitarias. Coincidentemente han florecido en ayuntamientos con gobiernos de izquierda en Oaxaca, Guerrero y Chiapas. Si las estaciones comunitarias cumplen con la normatividad electoral, serán un modelo radiofónico interesante.

Si por el contrario, estas estaciones se enfocan en hacer campañas electorales, como ha sucedido en Sudamérica, menudo problema que va a tener en sus manos el Instituto Nacional Electoral, pues difícilmente habrá capacidad para monitorear a todas y mucho menos para estarlas sancionando. Con ello, el modelo de comunicación política que tenemos desde 2007 en el País quedaría más que rebasado. 2) Censura a Comunicadores: Ningún partido político creo que pretenda censurar Internet. No porque haya un consolidado ambiente de libertades entre nuestra clase política.

Más bien no lo quieren censurar, pues técnicamente es muy complejo el tema. En cambio, donde se está discutiendo un nuevo régimen de censura es para los comunicadores de medios tradicionales como la radiodifusión. Y es que la cobertura que han dado Carmen Aristegui y noticias MVS al tema del ex presidente del PRI en el DF, Cuauhtémoc Gutiérrez, ha incomodado a la clase política. En particular, porque le han dedicado más de 19 horas de cobertura radiofónica para acusarlo y forzar un juicio mediático sobre una presunta red de trata.

A manera de vacuna contra este tipo de coberturas mediáticas, hay quienes están pensando en que los defensores de la audiencia que ya existen en algunas estaciones -entre otras, MVS se conviertan en realidad en delegados del Estado mexicano en las estaciones de radiodifusión. De tal suerte que en lugar de que los defensores de la audiencia realmente la defiendan, se estarían convirtiendo en interventores del Estado en las estaciones de radiodifusión. Lo anterior es un tema peligroso que puede llevar a tomar decisiones que atenten contra la libertad de expresión de los comunicadores y derecho a la información de los radioescuchas.


Puede alguien no comulgar con determinado sesgo editorial o cobertura informativa y ante ello la opción democrática es sencillamente cambiar la frecuencia. Siempre es preferible esto a cualquier intervención gubernamental sobre contenidos editoriales. 3) Llamadas de Larga Distancia: La iniciativa del Presidente Peña pretendía acabar las llamadas de larga distancia nacional en un periodo de 3 años. El dictamen del senador Lozano, del PAN, reducía el plazo para que la larga distancia desapareciera en un año. Este tema significaría el primer ahorro palpable para los mexicanos derivado de las reformas estructurales, pero el procesamiento de este tema es un misterio.

Esta medida afecta a todas las empresas telefónicas, pero beneficia a todos los consumidores mexicanos. Veremos en qué concluye.

 

 

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