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¿Quién cuida al Presidente?

El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, está en boca de todos. Para algunos, su labor es muy buena; para otros, es mala.

2019-05-07

El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, está en boca de todos. Para algunos, su labor es muy buena; para otros, es mala. Pero todos tienen una opinión.

En este artículo no se trata de abordar temas que han polarizado a la sociedad y a los expertos, así que, no hablaremos del nuevo aeropuerto, de la refinería de Dos Bocas, de la Guardia Nacional, del combate al huachicol, de las ventas de Pemex, de la política para migrantes, de los muchos cambios legales que se están gestando, ni de la reducción de salarios a los funcionarios públicos o de los ahorros-subejercicios en el gasto público federal. Ya en unos años sabremos si estos temas fueron exitosos.

Sí, en cambio, vale la pena hablar de los errores que está cometiendo el Presidente, pues parece que no tiene un equipo cuidando decisiones y actos básicos para cualquier mandatario. Incluso, de cuidar la información que le pasan y lo que le hacen firmar. No importa si es de izquierda, centro o derecha, al Presidente se le está descuidando y eso es grave para él y para el país. Algunos ejemplos:

*Planes nacionales: ¿Cómo entender que el Plan Nacional de Desarrollo tiene dos versiones? Con formatos de estilo (tipografía) y métricas de logros distintos. Incluso, en el PND que enviaron a la Cámara de Diputados, la impresión estuvo mal hecha, lo que borró metas de este gobierno (como el internet gratuito en espacios públicos). Pero también está el ejemplo de que en el Plan Nacional de Paz y Seguridad hubo errores de formato y que, incluso, en el apartado “concepto operacional de la Guardia Nacional” se observó otra tipografía y un documento escaneado e insertado como pegote.

*Reforma educativa: En la iniciativa de Reforma Constitucional que el Presidente envió al Congreso se eliminaba la autonomía de todas las universidades públicas y privadas, lo que tuvo que corregir verbalmente. Pero en la misma reforma, en el último acto para aprobarse en el Senado, resultó que el bloque legislativo de Morena tuvo ausencias y les faltó un voto. Así que nadie se tomó la molestia de contar el número de legisladores afines al Presidente.

*Gasolina: Todas las semanas le pasan al Presidente datos de las gasolineras y sus precios. Resulta que los más bajos son de estaciones que están cerradas desde hace meses. Tampoco le dicen al Presidente que la mayoría de la gasolina de Nuevo León es de Cadereyta, por lo que el mandatario atribuye indebidamente este combustible a Estados Unidos.

*Señalamientos personales: ¿Quién le dijo al Presidente que el exgobernador Alfredo del Mazo era asesor de un grupo de constructores de lo que sería el NAIM? El Presidente tuvo que rectificar días después.

*Mañaneras: ¿Cómo puede ser que en Palacio Nacional dejen al Presidente a oscuras en su rueda de prensa? ¿Y la planta de emergencia? ¿Por qué en más de una ocasión ha fallado el audio? ¿A quién se le ocurre llevar a niños tan temprano, en el festejo del Día del Niño, y ponerlos en primera fila para que se vean extenuados y dormidos, varios de ellos, frente al Presidente y toda la prensa nacional y extranjera?

*Publicidad ilegal: ¿A quién se le ocurre poner al Presidente en spots promocionales de la Secretaría de Turismo, cuando está prohibida la publicidad personalizada con recursos públicos? Algo que el Presidente siempre impulsó, pero luego tuvo que deslindarse en su mañanera y ordenar retirar el spot. Sin embargo, el tema ya está denunciado en tribunales.

*Viajes al extranjero: El más reciente botón de muestra, es el Memo con fines de austeridad que, entre muchos sinsentidos, obliga al Presidente a autorizar cada salida al extranjero que tenga cualquier funcionario del gobierno federal. ¿Sabrán el número de salidas que hay cada semana? Son cientos de ellas, todas importantes. ¿Es necesario que se ponga al Presidente a firmar este tipo de documentación?

Todos estos temas son un absurdo. No los debe de padecer ningún Presidente, de ningún país. En México, era poco común ver errores de forma en un mandatario. En cualquier empresa, nacional o extranjera, por cualquiera de estos errores hubieran corrido a los responsables. En la 4T no pasa nada y le hacen pasar a López Obrador penas ajenas o dar disculpas por errores de terceros. Eso debe ser inaceptable.

Parecería que no tiene equipo que lo cuide en el ejercicio de gobernar. También, parece que los cinco asesores a los que tiene derecho –según el Memorándum de austeridad que emitió el fin de semana- no revisan la información proveniente de las dependencias federales, ni siquiera revisan lo que el Presidente manda al Congreso de la Unión, ni las fichas informativas que le pasan.

Ojalá el Presidente sea más exigente con su equipo para evitar que temas de forma empiecen a contaminar los temas de fondo, que son muchos y de enorme relevancia para México.

Cambiando de tema: Desafortunado el intento de “robo” a mi colega Héctor de Mauleón. De no haber tenido seguridad privada, una tragedia hubiera acontecido a las 4 pm en la Condesa. ¿Se necesita decir más? ¿Y la autoridad?

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