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Privilegios de acceso

La decisión adoptada a finales del año pasado por la FCC en torno a la regulación de la “neutralidad de la red” generará una ola de litigios e intentonas legislativas en su contra.

2018-01-08

La decisión adoptada a finales del año pasado por el órgano regulador de las telecomunicaciones de lo Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), en torno a la regulación de la denominada “neutralidad de la red” dictada durante la administración de Barak Obama, al parecer generará una ola de litigios e intentonas legislativas en su contra en las semanas y meses por venir.

La decisión de la FCC fue aprobada por una mayoría de tres votos contra dos y fue encabezada por el Comisionado Presidente de dicho órgano, Ajit Pai, con el apoyo de los otros dos comisionados de filiación “republicana” que actúan en la FCC. Los dos votos en contra fueron emitidos por los comisionados de filiación “demócrata”.  Por ello, es evidente la influencia que jugó en la actuación del regulador la mano de la administración del presidente Trump para lograr un viraje de política pública en torno al uso y operación delInternet en el vecino país.

La neutralidad de la red, en palabras simples, es un principio que busca que todo el tráfico de comunicaciones que se trasmite a través de Internet sea tratado de la misma manera; es decir, de forma no discriminatoria.  Así, sus defensores aseguran que el usuario tendrá libre acceso a todo tipo de información, contenidos y datos sin que las operadores de telecomunicaciones puedan bloquear, privilegiar o realizar prácticas similares, a favor de cierto tipo de tráfico o contenidos de la red.

A partir de la nueva regulación estadounidense, sus opositores claman que se ha asestado un golpe grave al libre Internet. Señalan que las compañías con capacidad económica suficiente podrán garantizar el acceso a sus contenidos, aplicaciones o servicios (pagando un servicio preferente a los operadores de telecomunicaciones), mientras que las empresas con menor capacidad quedarán en absoluta desventaja.

En este sentido, resulta pertinente recordar que prácticamente todos los gigantes actuales que operan plataformas basadas en Internet, como Google, Facebook o Netflix, por mencionar algunos, iniciaron como empresas pequeñas e innovadoras, conocidas como start-ups, y adquirieron su enorme tamaño beneficiándose de un Internet libre o neutral.  Entonces, alertan los opositores de lo realizado por la FCC a finales del año pasado; con las nuevas reglas se generará un retroceso contrario a la filosofía histórica a partir de la cual ha florecido “la red de redes” para convertirse en lo que es hoy, ya que la innovación quedará supeditada a la capacidad económica de unos cuantos.

La FCC no comparte esta visión. En la defensa de la decisión adoptada, sus promotores manifestaron que este nuevo marco beneficiará a los consumidores estadounidenses con más opciones de servicios.  Asimismo, argumentaron que las nuevas reglas estimularán la inversión en mayor infraestructura y en la atención de zonas geográficas que sufren de falta o de una prestación deficiente de servicios.

Lo cierto es que las reglas del juego en Estados Unidos han cambiado y nadie sabe a ciencia cierta el alcance que estos cambios tendrán en el público usuario.  De manera similar, no es posible predecir en este momento la influencia que revestirá este viraje en la regulación o políticas públicas de otros países, dada la influencia gravitacional del país del norte en las telecomunicaciones y en la economía global.

En México, la neutralidad de la red está prevista, de manera expresa, en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.  Aún falta, sin embargo, su reglamentación por parte del Instituto Federal de Telecomunicaciones. Éste es un tema toral, al que sin duda habrá que darle seguimiento pormenorizado.

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