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Geopolítica tecnológica de alto riesgo

2021.03.01

Vía Ingrid Motta

La velocidad con la que la tecnología avanza ha demostrado siempre ser mucho más rápida que la regulación, y ha fortalecido a países asiáticos en su camino a la autosuficiencia en la fabricación partes electrónicas prioritarias para poder atender a diferentes industrias.

El 22 de marzo se cierra en Estados Unidos el plazo para recibir comentarios y decidir sobre la implementación de la orden de Trump del 2019, respecto a la revisión de la regla sobre la protección de la cadena de suministro de servicios, y tecnología de la información y las comunicaciones, que establece restricciones para que empresas extranjeras puedan hacer negocios en territorio estadounidense. De tomar la decisión de debilitarla, representaría la afectación de 4.5 millones de empresas norteamericanas, de acuerdo con las estimaciones del Departamento de Comercio de ese país.

La situación se pone cada vez más compleja. La administración Biden está queriendo implementar una regla mucho menos estricta para la supervisión en las transacciones con empresas tecnológicas extranjeras, sobre todo las asiáticas, ya que políticos estadounidenses consideran que el uso de redes y operaciones satelitales e infraestructura de conectividad, pone en riesgo la seguridad nacional; sin embargo nadie en ese país ha probado que efectivamente esto sea del todo cierto, ni siquiera los republicanos que promueven el tener mano dura contra China.

La administración de Trump se esforzó mucho en hacer crecer a empresas locales fabricantes de semiconductores; no obstante el inmenso potencial económico de empresas asiáticas como TSMC en Taiwán (que acaba de anunciar una inversión de 20,000 mdd para la construcción de una planta de semiconductores de silicio de 3 nanómetros), está dejando fuera de la jugada tecnológica a empresas americanas ante la inminente entrada de la tecnología 5G, que involucra además el uso intensivo de la computación en la nube, e inteligencia artificial para el óptimo crecimiento y desarrollo de la industria 4.0.

La India por su parte tiene programado incrementar este año un 6% su gasto en tecnologías de la información, para lograr una inversión anual de 81.900 millones de dólares. De acuerdo con India Brand Equity Foundation, sus capacidades tecnológicas en el desarrollo de Inteligencia Artificial y Machine Learning contribuirán a la economía local en relación de 1 trillón de dólares para el 2035, lo cual lo prepara para ser un fuerte oponente tecnológico a nivel mundial, pero por ahora prefiere mantener un perfil muy discreto, y no entra en discusiones geopolíticas.

Del otro lado del mundo, el presidente Joe Biden se ha dispuesto a firmar una orden ejecutiva destinada a abordar la escasez global de chips semiconductores, misma que ha obligado a los fabricantes de automóviles estadounidenses entre otros, a recortar la producción, y dar un claro ejemplo de cuellos de botella de suministro que afectan a los trabajadores estadounidenses, lo cual ha alarmado a la Casa Blanca y a los miembros del Congreso.

La orden de Biden incluye una revisión inmediata de 100 días de las cadenas de suministro para cuatro productos críticos: chips semiconductores, baterías de gran capacidad para vehículos eléctricos, minerales de tierras raras y productos farmacéuticos, además las áreas de defensa, salud pública, tecnología de las comunicaciones, transporte, energía y producción de alimentos.

La velocidad con la que la tecnología avanza ha demostrado siempre ser mucho más rápida que la regulación, y ha fortalecido a países asiáticos en su camino a la autosuficiencia en la fabricación partes electrónicas prioritarias para poder atender a diferentes industrias.

Las consecuencias de esta guerra tecnológica no sólo ponen en riesgo la conectividad, sino también la mano de obra diferentes industrias, ante la falta de semiconductores capaces de soportar las capacidades de las nuevas tecnologías.

Los gobiernos deben aprender a trabajar de forma colaborativa. Como especie, nos necesitamos para poder dar el siguiente paso en nuestro proceso evolutivo en la era digital.

 

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