El plan de infraestructura, una rolita al pitcher

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2020.10.06

Vía El Economista

Se confirmó lo que muchos anticipábamos, el plan de infraestructura anunciado ayer 5 de octubre, bajo el presuntuoso nombre de Acuerdo para la Reactivación Económica es simplemente una rolita al pitcher, utilizando el lenguaje figurado que le gusta al presidente Andrés Manuel López Obrador. Es decir, es un paquete decepcionante, que envía una señal muy clara: no hay tantos empresarios dispuestos a prestarse al juego de la actual administración y posar para la foto en Palacio Nacional haciendo compromisos sobre los que no están convencidos.

El paquete es decepcionante porque se trata de un conjunto de proyectos mucho menos ambicioso que el anunciado en noviembre del 2019, tanto en número como en monto, pero lo que sobresale es que de los 39 proyectos mencionados ayer 5 de octubre, por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Arturo Herrera, 21 son proyectos que está impulsando algún ente gubernamental, ya sea un gobierno municipal, un gobierno estatal, Banobras, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) o Pemex. Son 21 proyectos que juntos representan 205,042 millones de pesos, de los 259,195 millones de pesos que suman los 39 proyectos. Es decir, los proyectos impulsados desde el sector público representan el 79% del total anunciado.

Es verdad que esos 21 proyectos terminarán siendo ejecutados por empresas privadas que recibirán un contrato o concesión del ente público que corresponda para llevar a cabo las obras de construcción necesarias y en su caso la operación del mismo. Esto significa que los empresarios solo estuvieron dispuestos a mostrar su confianza en el ambiente económico actual y futuro, asumiendo ellos solos el riesgo que implica un proyecto de inversión, en 16 proyectos que representan solo 54,153 millones de pesos, lo que equivale al 20.9% del total. La relativa reducida cantidad de recursos que están dispuestos a asumir por su propia cuenta los empresarios, frente al tamaño del desafío que enfrenta México nos indica con absoluta claridad que la confianza de los inversionistas privados con el gobierno de la 4T se ha deteriorado de manera sustantiva.

Luego, al menos ocho de los proyectos incluidos en el anuncio de ayer 5 de octubre, formaron parte del plan de infraestructura de noviembre de 2019. Así que el gobierno del presidente López Obrador tuvo que recurrir al reciclaje de proyectos para poder engrosar un poco lo que de por sí ya apuntaba a ser un mero machucón económico, retomando el lenguaje del argot beisbolero.

Por otra parte, no puedo dejar de señalar que la ausencia de proyectos de energías renovables confirma también la visión anclada en el Siglo XX que guía al gobierno de la 4T y que ya hemos comentado en este espacio anteriormente. Mientras el gobierno mexicano se ufana implícitamente de promover más gasto en la industria de combustibles fósiles, Francia e Italia apostarán en 2021 a invertir buena parte del paquete de rescate que cada uno instrumentará en proyectos de energías limpias o de “descarbonización” de la economía. Así que no solo se trata de rescatar a la economía, se trata de que en ese esfuerzo se busque también contribuir al rescate del planeta. En suma, el paquete anunciado ayer 5 de octubre, es un esfuerzo insuficiente, incompleto y en la dirección equivocada sobre lo que a México le hace tanta falta. Es una verdadera pena desperdiciar el tiempo así, pero sobre todo, descarrilar el futuro de los mexicanos.

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