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Desconexión entre redes y contenidos

Todo evento que reúna en sus pasillos a representantes de casi todos los mercados del mundo deja enseñanzas que traspasan la obviedad de lo exhibido. Son termómetros que permiten cada cierto tiempo observar el estado de la industria a la que esté enfocada.

El sector de servicios móviles no es ajeno a este fenómeno, es por esta razón que la Ciudad Condal anualmente cobija al más importante congreso de telecomunicaciones móviles del mundo. Durante unos pocos días lo más novedoso en tecnología es exhibido por distintas empresas con multiplicidad de objetivos, que van desde la venta de productos hasta el posicionamiento de marca.

Los temas que resaltan este año eran los esperables: Internet de las Cosas (IoT, por su sigla en inglés), el llamado 5G y la moda retro que ha llegado a los teléfonos celulares. Ya en los cuartos de discusión regulatoria, de acceso restringido, el énfasis pasaba por elementos necesarios para que todo lo anterior pueda materializarse en América Latina. Así el interés por todo lo relacionado con administración de espectro, el despliegue de fibra óptica y el impacto que podría tener el IoT fueron protagonistas en las presentaciones de funcionarios de gobierno regionales. Me parecen imprescindibles varias preocupaciones compartidas por los gobiernos: el uso de bloqueadores de forma irregular, la armonización regional de las nuevas franjas de espectro radioeléctrico que se espera sean utilizadas para 5G, la calidad en servicios de banda ancha móvil, la seguridad en la red y la implementación de medidas que viabilicen el despliegue de infraestructura.

Omnipresente en todas estas conversaciones estaba el tema de contenidos. Claro que es muy difícil llegar a esa discusión cuando cosas estructurales están enfrentando desafíos que tienen que solventarse si es que se desea que los usuarios comiencen a disfrutar las promesas que ofrecen las nuevas tecnologías.

Personalmente, esta desconexión en la feria la encuentro interesante. Por un lado, el papel cada vez más importante de los contenidos fuerza a contemplar cómo el paradigma tradicional evolucionará en los distintos eslabones de su cadena de valor. Por ejemplo, cuál será el futuro de los desarrolladores de aplicaciones en un mundo donde los jardines cerrados parecen no ser vistos por muchos actores con buenos ojos. Como la seguridad, se debe dar en el comportamiento del individuo, en el celular, en la red y en la aplicación.

Todas estas consideraciones se deben estudiar bajo un marco de recursos limitados por parte del Estado, lo que podría forzar el establecimiento de un orden de prioridades que se tienen que cumplir para no violar la normativa legal de cada mercado. Esta misma normativa es la que precisa modernizarse para incorporar en su texto nuevas definiciones y revisar aquellos pasajes que en el presente podrían hacer más daño que bien en el sector.

Ya casi al final del miércoles, mientras me despedía del evento, me encontré con dos periodistas mexicanas. Ambas me preguntaron mi opinión personal, la respuesta se centró en la falta de una conexión directa entre contenidos y redes. Lo que me mostraban me definía muy bien cómo se van a transportar datos pero el trabajo para entender cuáles no se define satisfactoriamente. ¿Acaso un teléfono retro con VoLTE le genera suficiente dinero a un operador para obviar que el usuario no podrá tener acceso a otras aplicaciones, léase, en algunos casos, a elementos que le incrementan su utilización de paquetes? ¿Qué repercusiones podrían tener en América Latina el anuncio de cambios en el marco regulatorio de los Estados Unidos? Inmediatamente preguntaron sobre todas las referencias a 5G cuando en México apenas estaban en despliegue de 4G. La respuesta es que en unos pocos países esta fase ya estaba superada y mantener su influencia como líder tecnológico pasaba por esa nueva generación que no poseemos.

De todas formas, tanto en 4G como en 5G desarrollo, disponibilidad y comercialización de contenidos ya han cambiado el paradigma de prestado de servicio tradicional.

*/ Jose F. Otero es Director de 5G Americas para América Latina. Esta columna es a título personal.

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