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¿Cibergolpe de Estado?

vía La Lista News

El hackeo a la Sedena demuestra no solo una clara vulnerabilidad en los sistemas del gobierno sino un total descontento que desde hace años el ejército ha demostrado ante el cambio en sus tareas constitucionales.

Andrés Manuel López Obrador confirmó en su conferencia del viernes pasado el hackeo masivo de información que sufrió la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en una supuesta oportunidad que el colectivo de hacktivistas anónimos Guacamaya encontró en un cambio en los sistemas informáticos del Ejército mexicano. 

Enlace Hacktivista venía reportando desde hace tiempo el acceso de Guacamaya en los sistemas de gobiernos, policías y empresas latinoamericanas. Los hacktivistas enviaron un comunicado en donde expresan su visión sobre la forma en que la región está siendo gobernada:

“El capitalismo, las fronteras y la producción en serie llegaron a la par que la visión de la tierra y la naturaleza como un enemigo a dominar y exprimir junto con las personas. Es en estas supuestas independencias y en un supuesto camino a la libertad y la democracia donde se crean los ejércitos armados bajo constituciones políticas. (…) De esa manera, también van apareciendo otras fuerzas armadas que, bajo el pretexto de garantizar el orden interno, la libertad y el bienestar son acogidas bajo el paraguas de las constituciones y bajo la formación misma de los Estados-nación. Entidades como la policía con sus derivados de civil, militar, local, nacional, de tránsito, etc. empiezan a ejercer el control y el monopolio de la violencia a nivel intra-estatal”.

El 19 de septiembre, la Sedena recibió por parte de Guacamaya un poema con el que se adjudican el hackeo y del que quiero enfatizar su tercer verso:

“Traemos esa audacia elocuente en el misterio secreto

de las piedras: abuelas que nos cuentan,

nos hablan con su resistir inmutable aunque fluido.

Así mismo traemos nuestro canto de Guacamaya,

nuestra inteligencia conectada,

nuestra resistencia ancestral atravesada en la piel,

y ahora en los cables que antaño nos mataban”.

López Obrador confirmó la información publicada por Carlos Loret de Mola el pasado 30 de septiembre sobre la filtración a los sistemas de Sedena, enfocándose sobre todo en aclarar su situación de salud, sin entrar de fondo en otros temas de mayor relevancia política, como que dentro del acceso a los 6 terabytes robados a las Fuerzas armadas se encuentra información sobre figuras criminales, estrategias contra delincuencia organizada, seguimiento del embajador estadounidense Ken Salazar, más un sinfín de temas con el que el grupo de hackers mandan un mensaje a López Obrador:

Todo sistema informático es vulnerable ya sea por errores en el código de los programas o bien por accesos intencionados, que desde dentro permiten el acceso para la toma de control y abriendo puertas para un fácil acceso. Es más fácil cuando desde dentro de una organización se abre un sistema que reventarlo.

Las consecuencias de la política de austeridad de la actual administración que redujo el 75% del gasto y retiró equipos de cómputo en diversas dependencias, que derivó en que varios empleados tuvieran que compartir dispositivos para su gestión laboral, la cancelación del fideicomiso e-México, la reducción del presupuesto destinado a las tecnologías de la información y la comunicación a consecuencia de la pandemia por Covid-19, la cancelación del Contrato de Software 2019 y la cancelación del Contrato Marco para la Contratación de Servicios y Adquisición de Productos de Licenciamiento de Microsoft en esquema de suscripción, actualización y soporte o nuevas licencias para dependencias y entidades de la administración pública federal, anunciado en el Diario Oficial de la Federación el 2 de marzo de 2020, están a la vista.

El hackeo se da en un momento en el que se discute la militarización del país y en que la iniciativa de López Obrador para que la Guardia Nacional dependa operativa, administrativa y financieramente de Sedena y de un descontento del Ejército mexicano por el cambio de sus funciones, las humillaciones que han recibido por parte de la delincuencia organizada, tener que llevar realizar acciones inéditas como la construcción de aeropuertos, sucursales del Banco de Bienestar, el Tren Maya y el ser involucrados en la muerte de los normalistas de Ayotzinapa.

Lo ocurrido demuestra no solo una clara vulnerabilidad en los sistemas del gobierno sino un total descontento que desde hace años el ejército ha demostrado ante el cambio en sus tareas constitucionales, y sus ideales de amor por la patria, el honor, el valor y la lealtad. 

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