Ícono del sitio IDET

Subnacionales

Rodrigo Pérez-Alonso | Dinero en Imagen | 19 Agosto 2015

No respeta partidos. No respeta gobiernos. No respeta estados o municipios. Se incurre sin respeto o planeación (salvo algunos casos). La única justificación es generar la sensación de bonanza en el gasto público sin considerar la cruda después de la borrachera.

Durante años ha sido frecuente escuchar casos de municipios o estados donde el presidente municipal o gobernador contrata créditos, con o sin el aval legal del Congreso local, para invertir en campañas, proyectos de capital o hasta sus proyectos personales.

La deuda subnacional, aquellos créditos —directos o indirectos— contratados por gobiernos estatales y municipales, están causando un problema mayúsculo en las finanzas públicas. El gobierno central —rector a causa del centralismo ancestral— es el único responsable de que el niño no se ahogue. La Secretaría de Hacienda su salvavidas.

Ante la federalización y apertura democrática de los gobiernos estatales y municipales, durante la década de los noventa, aunado a la irresponsabilidad, la sensación de que el futuro es lejano (present bias) y la urgencia de generar proyectos, los gobiernos estatales y municipales fabricaron bolas de nieve imparables.

Es por ello que el lunes el presidente Peña Nieto y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, presentaron una iniciativa de Ley que busca regular y ordenar este problema. El tema no es menor; estados como Coahuila marcaron la pauta, pero otros, como el Distrito Federal, Veracruz, Colima o Nuevo León, no se han quedado atrás. Al contrario, han multiplicado sus deudas y, con ello, generado problemas de liquidez, no sólo para futuros gobiernos, sino también para proyectos importantes de gasto público necesarios para generar crecimiento económico.

La iniciativa es el siguiente paso de la reforma constitucional en la misma materia, aprobada por el Congreso hace tan sólo unos meses. Es un hito para el manejo de las finanzas públicas.

Basta recordar que anteriores gobiernos federales, propensos a la deuda pública, inflación y manejo irresponsable, endeudaron al país y generaron crisis sin precedentes. Esto resultó en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que determinó límites máximos de endeudamiento y déficit en las finanzas públicas.

Sin embargo, el hoyo de la deuda subnacional seguía ahí. Explotó la industria de créditos para municipios y estados. Se generó infraestructura, proyectos y hasta riquezas particulares, pero socializando las deudas para futuros gobiernos. Las causas: la poca capacidad recaudatoria determinada en el marco jurídico, la irresponsabilidad, y hasta el lucro particular.

Es por ello que esta iniciativa es bienvenida. Son interesantes los principios bajo los que se rige: transparencia, responsabilidad y colaboración. Aún más interesante es que se creará un registro público de deuda.

Lo cierto es que la iniciativa es bienvenida. La bomba ya explotó en muchos estados y municipios. Es necesaria para que el efecto no sea federal.

Salir de la versión móvil