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Más allá de la derrota del Ifetel, el Senado debe revisarlo a fondo

El Instituto Federal de Telecomunicaciones dio marcha atrás; se fracturó por las críticas a los Lineamientos Generales sobre la Defensa de las Audiencias, por tres votos contra cuatro, y la entrada será aplazada hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación emita un fallo sobre la controversia interpuesta por el consejero jurídico de Presidencia, Humberto Castillejos Cervantes.

El propio consejero presidente Gabriel Contreras Saldívar votó a favor de aplazarlo, junto a tres compañeros, sin embargo, tres se mantuvieron en lo dicho, a pesar de la unánime opinión de medios de comunicación, sociedad civil, partidos políticos e instituciones, por el absurdo de los lineamientos, que sabotean la operación de los medios electrónicos con normas ridículas como la constante diferencia entre opinión y noticia, entre otras disposiciones.

Adriana Labardini, Elena Estavillo y Adolfo Cuevas van a contracorriente, sin embargo, su voto no fue suficiente y ganó la cordura. En un comunicado del Ifetel se consigna: “Considerando la importancia de esta nueva regulación, y su aplicación efectiva, no debe existir duda sobre su apego a la Constitución”, y de acuerdo al tiempo de los procesos judiciales, decidieron diferir al mes de agosto de 2017 la entrada en vigor.

Sin embargo, más allá de tumbar los absurdos lineamientos, el Senado de Pablo Escudero y las bancadas de Emilio Gamboa Patrón (PRI), Fernando Herrera Ávila (PAN) y Miguel Barbosa Huerta (PRD) deben considerar una evaluación a fondo de los resultados del instituto, al que se dotó de autonomía constitucional.

No debe pasarse por alto un incidente. El director de Comunicación y Medios del Ifetel, Mario Emigdio Maraboto Moreno, realizó una llamada amenazante al vocero de la Arquidiócesis de México, director del semanario Desde la Fe, Hugo Valdemar Romero, un día después de publicar el editorial “Democratización de medios de comunicación” (http://ow.ly/mmVN308yxV4), un ejercicio de libre expresión y crítica sobre los lineamientos, cuestionados por medios de comunicación, sociedad civil y partidos políticos.

Maraboto Moreno marcó por teléfono a Valdemar con la siguiente amenaza: “¿Cómo se atreven, padre Valdemar; qué autoridad profesional tienen para opinar sobre el tema..?”, y agregó: “No es una pelea de ustedes; se subieron al ring equivocado”.

¿Qué quiso decir el vocero de Gabriel Contreras con la frase “se subieron al ring equivocado”..? ¿Ve cualquier cuestionamiento a las decisiones del Ifetel como una pelea..? ¿De ser así atacará a la Arquidiócesis de México, de Norberto Rivera Carrera, por las editoriales del semanario Desde la Fe, donde Valdemar tiene autonomía total junto con su equipo editorial..?

¿En verdad los consejeros del Ifetel piensan que es necesario ser una autoridad profesional en la materia para opinar..? Porque eso no los salvó de formular una serie de tonterías, donde tuvo que intervenir el Presidente Enrique Peña Nieto, vía controversia constitucional del consejero jurídico Humberto Castillejos Cervantes, para echar abajo la intentona de entorpecer a los medios electrónicos y meterlos en un enjambre operativo, con sospechas de coartar la libertad de expresión.

El director del semanario Desde la Fe terminó la llamada con una sentencia: “Nadie, en 14 años que dirijo Desde la Fe, se ha permitido hablarme como tú”. Hasta ahí quedó, por el momento, el intento de mordaza del funcionario del Instituto Federal de Telecomunicaciones.

Este capítulo final es parte de la historia de abusos y tráfico de influencias de Gabriel Contreras Saldívar. El martes pasado publiqué la conducción del consejero presidente desde el 2014 (http://ow.ly/yfpd308zSn9), que involucra a esposa, hermano y amigos.

Como Legislatura responsable de ratificar a los consejeros propuestos por el Ejecutivo el 10 septiembre del 2013, el Senado debe revisar el historial del Ifetel, acusado, en su momento, por MVS y Carlos Slim Helú de favorecer a Televisa al no declararlo agente preponderante y boicotear la transmisión de los Juegos Olímpicos de Sochi 2014.

En ese año, la presidenta de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía, Alejandra Barrales Magdaleno, aseguró que el Ifetel “debe ser un órgano con integrantes con autoridad moral para dar cumplimiento a una tarea de esta magnitud y ponerles un límite a los monopolios”.

El ahora procurador Raúl Cervantes Andrade tenía el báculo de la Mesa Directiva y Javier Lozano Alarcón, presidente de la Comisión de Telecomunicaciones, dejó la Cámara por una posición en el gobierno poblano de Tony Gali Fayad para buscar la gubernatura en año y medio más. El senador Alejandro Encinas Rodríguez hizo maletas para instalarse en el Constituyente, sin embargo, en el 2013 calificó el nacimiento de este “poderosísimo órgano autónomo constitucional” como mal hecho y de malas.

El asertivo senador panista Javier Corral Jurado, actual gobernador de Chihuahua, sentenció que fue grotesco y delicado que el Senado aceptara votar los nombramientos bajo el supuesto de violaciones legales al procedimiento y de vicios de origen.

Ahora, todos ellos están fuera del Senado de la República, pero la responsabilidad del Congreso se mantiene en nuevas figuras. Son tiempos de reconstrucción moral, de beligerancia de ciudadanos hartos de abusos y corrupción, asertivos en los medios a su alcance para lograr un país mejor, y eso pasa por una revisión a fondo del Ifetel.

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