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Fabricantes y operadores demoran el estreno de la SIM virtual en España

La tarjeta SIM virtual, también conocida como eSIM, nace con pies de plomo. La iniciativa que permitiría a los usuarios mudar de operador en cuestión de segundos -y sin necesidad de cambiar el plástico de la tarjeta SIM de la nueva compañía- evoluciona estos días bastante más lento de lo previsto, según explican a este periódico fuentes conocedoras de la situación.

Los mismos portavoces indican que los planes contemplados para revolucionar la industria de la telefonía móvil comienzan a incumplirse, a pesar del carácter estratégico que el sector atribuye a esta innovación.

A grandes rasgos, la eSIM se reduce a un pequeño chip que se incluirá de serie en los dispositivos y que permitirá almacenar los códigos de una docena de operadores, si bien solo uno de ellos podrá estar en activo. Basta una orden de software para que el usuario pueda cambiarse de una compañía a otra, sin los trámites y plazos que actualmente entorpecen y disuaden las migraciones en telefonía móvil.

El tamaño diminuto de la eSIM también facilitará el trabajo a los diseñadores para producir dispositivos cada vez más pequeños y livianos. La eSIM funciona exactamente igual que las tarjetas SIM tradicionales en asuntos como la seguridad, privacidad e identificación de los usuarios para la facturación de sus servicios.

Todo apuntaba a que el próximo año comenzarían a desaparecer las tarjetas SIM tradicionales de los teléfonos móviles y tabletas, pero por ahora no existen indicios que respalden semejantes expectativas. Según informan a este periódico fuentes de los operadores de telefonía móvil, la eSIM acordó superar su Fase 1 este verano, pero lo cierto es hasta el momento no existen visos de cumplimiento en nuestro país.

Sólo Alemania y Reino Unido han puesto en el mercado su primer dispositivo con eSIM, a través del smartwatch Samsung Gear S2 de la mano de Telefónica. Este gadget podría llegar a España al final del verano, también con el mismo operador. Excepciones puntuales al margen, el resto de la industria no parece tener prisa en el asunto.

Retraso en la fase 1

A lo largo de la denominada Fase 1, iniciada a principios de año, se esperaba implantar la eSIM en relojes inteligentes, tabletas y pulseras, y nada de eso ha sucedido. Operadores como Telefónica, Vodafone, Orange, AT&T, Verizon, China Unicom, Deutsche Telekom apoyaron el pasado febrero la propuesta global durante el pasado Mobile World Congress (MWC), pero salvo escasas excepciones no han pasado de las palabras a los hechos.

A la vuelta del verano y hasta finales de año o principio del 2017, se pondría en marcha la Fase 2. Eso significa que el chip con la tarjeta SIM comenzará a instalarse en los smartphones. Pese a esos planes, ningún fabricante ha realizado gesto alguno en esa dirección. Diversas telecos europeas tampoco empujan la iniciativa, conscientes de que puede tratarse de un arma de doble filo para sus intereses en caso de que irrumpan aplicaciones que faciliten el cambio de operador casi en tiempo en función de las tarifas en vigor.

Los operadores consideran que el estreno de la eSIM en los móviles no restará ingresos en el segmento internacional (ya que la innovación permitiría contratar fácilmente las tarifas de operadores locales en los desplazamientos), debido a la supresión del roaming en la UE a partir de junio de 2017. Algunos operadores reconocen a este periódico que “no empezarán a trabajar con la eSim en España hasta la Fase 2, cuando afecte a los móviles”. Otros jugadores aseguran que, pese al compromiso sectorial, la “eSIM ahora está prácticamente congelada frente a otras prioridades más cortoplacistas”.

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