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Cuba, el nuevo objetivo en la industria de telecomunicaciones

Nicolás Lucas | El Economista | 21 Marzo 2016

Los cambios políticos y económicos en Cuba, iniciados con la reforma del 2014 a la Ley de Inversión Extranjera, permitirán la llegada de compañías internacionales en un terreno fértil, con baja penetración de telefonía móvil e Internet. Se abren oportunidades en un mercado complejo.

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Sabedores de los vientos de cambio que planean sobre Cuba, diversos actores han entrado en contacto con La Habana. Brasil y China ya han enviado representantes para conocer las oportunidades que ofrece el régimen de Raúl Castro en desarrollos de infraestructura. Desde las antípodas, Australia hizo lo propio hace dos semanas. Y la visita del presidente estadounidense Barack Obama al Palacio de la Revolución de La Habana augura el fin pleno de la Guerra Fría, por lo que entonces se advierten movimientos en el tablero de la geopolítica global.

En telecomunicaciones, las multinacionales del sector encontrarán significativos retos en Cuba, pero también oportunidades dignas de aprovechar antes las complejidades regulatorias y de madurez de mercados que ya enfrentan sus operaciones en otros países. AT&T fue la primera en llegar a Cuba a principios del siglo pasado; hace unos meses anunció un paquete de estrategias para comunicar a sus usuarios de Estados Unidos con sus pares cubanos en materia de roaming. Sprint hizo lo mismo en noviembre y, hace unos días, Verizon también puso su bandera en Cuba.

En el Senado de Estados Unidos existe una iniciativa para permitir que las empresas del sector logren la anuencia de Washington para entrar a operar en la isla. La Ley de Progreso Digital y de las Telecomunicaciones en Cuba, o Cuba DATA, es el documento presentado a la Cámara alta estadounidense que intenta persuadir sobre las oportunidades en la isla.

El documento refiere la baja penetración de Internet en Cuba como argumento base, mientras que organizaciones civiles manifiestan que la deficiente conectividad en la isla pega al principio del derecho humano a la información, por el que históricamente ha sido señalado el gobierno socialista de La Habana. Cuba, por tanto, es un mercado complejo para las empresas del sector de telecomunicaciones, comentaron expertos consultados.

En Cuba los servicios de telecomunicación se ofrecen generalmente bajo tecnologías GSM o 2G y de manera muy incipiente en 3G. El 4G no existe. Estas redes cursan la mayor parte de su información sobre la banda de 900 Megahertz y es una sola compañía la que oferta todos los servicios: la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa). Cubacel y Nauta Cuba son las marcas en telefonía móvil e Internet, pero también se encuentran bajo el paraguas de Etecsa.

Sólo un tercio o menos de la población de cubana cuenta con una línea celular: alrededor de 3.3 millones de 11.2 millones de cubanos —cifras más desalentadoras dicen que son 2.6 millones— y los hogares conectados apenas alcanzan 3.4%, una de las coberturas más bajas del mundo, de acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

La velocidad promedio de conexión a Internet también es de las más bajas: 64 Kbps y por dial up (conexión a través de la infraestructura de telefonía fija). En México, la velocidad mínima de conexión promedio es de 5 Mbps e inalámbrica, que también es considerada baja por distintos organismos internacionales.

Hasta el año 2013, Cuba no contaba con un plan nacional para impulsar la banda ancha, según la Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones, AHCIET, hoy la ASIET. En el 2014 había en Cuba un millón 288,463 líneas fijas instaladas en todo el país; de ellas, 967,973 líneas eran de tipo residencial. Aparte, existían 57,533 teléfonos públicos en operación. La densidad telefónica en Cuba es 33.9 líneas por cada 100 habitantes.

La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONE) de esa nación dice en un informe que tres millones 48,000 cubanos habrían utilizado Internet en algún momento. En Cuba, añade la dependencia, la densidad de computadoras es de 95 equipos por cada 1,000 habitantes.

“Es evidente que la apertura, cuando ocurra en pleno, se muestra atractiva para cualquier empresa. Ya lo hemos estado viendo en el sector energético y en telecomunicaciones, la apertura también será estratégica. Cuba bien puede ser parte de la cartera de un fuerte operador; creo ellos tendrían mejor suerte allí”, dijo Víctor Pavón Villamayor, presidente ejecutivo de la consultora Oxford Competition Economics. “Existen mercados en los que sólo pueden entrar a competir los grandes players, porque se necesita de músculo financiero para desarrollar infraestructura, que no es fácil”, dijo el ex director de Mediatelecom Policy & Law, Jorge Fernando Negrete.

“Tenemos este diagnóstico: Cuba es atractiva, porque por muchos años ha estado aislada del mundo y podríamos pensar en un boom por la baja penetración de Internet y calidad de servicio. También, sin embargo, demandará fuertes inversiones y ese atractivo ya no es tan suficiente cuando el poder de adquisición de la población cubana no es tan alto. Pero un país tan cercano para nosotros pude convertirse en un atractivo natural para los gigantes del sector”, afirmó Gabriel Sosa Plata, especialista de la UAM Xochimilco.

Además de la baja conexión a Internet, Cuba no está bien conectada al mundo. Un cable de fibra óptica la conecta desde el 2011 con Venezuela, luego de una inversión de 63 millones de dólares.

De acuerdo con The Competitive Intelligence Unit, Cuba es el nuevo objetivo para empresas como América Móvil o Telefónica, cuando ya no existen más mercados de relevancia para conquistar en la región. Incluso, para AT&T pudiera significarle una oportunidad para configurar una red de usuarios más allá de México, Canadá y Estados Unidos.

“La limitante es el ingreso medio cubano, pero quien encuentre la fórmula hallará oportunidades. El escenario comercial y sociopolítico es complejo, pero el mercado está. Cuba será su nuevo objetivo”, expuso Ernesto Piedras, director de The CIU. “Cuba será un nuevo campo de batalla para los principales operadores de telecom a nivel mundial, pero no será pronto porque faltan cambios institucionales y un mayor nivel de ingreso que tampoco no será pronto”, coincidió Ramiro Tovar Landa, especialista del ITAM para el sector.

Con la apertura, se prevé que aumente la llegada de dólares a Cuba, principalmente los enviados por los cubanos en el exilio. La organización Diálogo Interamericano advierte que el número de remesas aumentará 15% los ingresos de los receptores en Cuba y en 40% los flujos de dólares hacia la isla.

Queda que con la apertura, Cuba también se abra más al derecho de la información de sus ciudadanos con mejoras a la industria de la comunicación móvil. En términos económicos esto es posible, pues la economía cubana crecerá 4.6% en 2016, recordó Sandra Rodríguez, directora de Jurídica en Telecomunicaciones (Jentel).

Con la apertura se deberá definir cómo se revierte el monopolio de Etecsa en el sector y para quiénes se dirige el mercado cubano. “Definitivamente para los ‘americanos‘ en primera instancia, por ser el país con la mayor población cubana radicada en esa nación; incluso al gobierno cubano le han llegado múltiples propuestas para conectar con cable submarino Miami y La Habana, pero las autoridades de la isla han dicho que por ahora no es una prioridad. Posteriormente para los operadores europeos puede ser de gran atractivo por la conectividad que oferten a sus usuarios temporales”.

“Las primeras (operadoras) que se aventuren a Cuba deberán llevar un modelo y posicionarse”, agregó Victor Pavón Villamayor, de Oxford Competition Economics. “El primero que entre y esté dispuesto a hacer una apuesta, porque ahora es eso, hallará una oportunidad. Cuba es mercado para dos empresas. Si llega primero AT&T, dejará poco espacio para un segundo operador. Quien llegue primero y le invierta en infraestructura, prácticamente se convertirá en el incumbente”.

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