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Impacto en América Latina del apagón 3G en Estados Unidos

Impacto en América Latina del apagón 3G en Estados Unidos

2022.02.18

Vía El Economista

Cuando me preguntan cómo catalogaría la llegada de 5G a los mercados de América Latina y el Caribe, mi respuesta es “un quiebre con el modelo tradicional de hacer negocios, 5G implica un cambio paradigmático.” Pocas veces recibo una pregunta adicional que busque aclarar a que exactamente me estoy refiriendo, cuál es el cambio que viabilizará esta nueva tecnología inalámbrica.

Sin embargo, como nada surge de súbito siempre es importante pensar en el contexto actual, en el pasado cercano y en el futuro que se desea lograr. 5G es por un lado esa tecnología que servirá de plataforma de despegue al famoso mundo del Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Gracias a esta nueva tecnología que permitirá conectar hasta un millón de dispositivos por kilómetro cuadrado, los costos de utilizar sensores para digitalizar procesos se reducirán grandemente. Modelos de negocio que hasta el momento no eran rentables, se tornan sumamente interesantes no tan solo a nivel usuario final (que puede ser una empresa) sino también como oportunidad para expandir la cartera de productos y servicios de jugadores no tradicionales en el mundo de las telecomunicaciones. Nos acercamos paulatinamente a un mundo donde los dispositivos comenzarán a ser producidos por empresas que en estos momentos podrían no tener una unidad de negocios para este fin. Lo mismo podría decirse de las aplicaciones, servicios de nube y analítica.

El nuevo mundo que ha sido prometido por décadas y que finalmente se hace posible por medio de 5G es el de la digitalización de nuestro entorno. La llamada transformación digital tan ansiada como lejana por los altos costos de su implementación. Sensores que por décadas fueron utilizados de manera limitada, en los próximos años alcanzarán economías de escala que acelerarán su utilización. 5G nos ubica en las puertas de una ubicuidad tecnológica hasta ahora sólo vista en películas o narradas en obras de ficción.

Por esta razón es que llamo a 5G como una tecnología que representa un quiebre en los modelos de negocio tradicional de los operadores móviles. El incremento en el uso de sensores para incrementar la eficiencia de los sectores productivos de la economía es un elemento que tiene un impacto directo en la exportación de productos y servicios. Costa Rica ya nos avisó que el mundo globalizado del que tanto se escucha ya está aquí, especialmente para aquellos rubros de la economía enfocados en la exportación y que no pueden satisfacer su oferta con la demanda local. Para ellos su digitalización y exigencias tecnológicas se definen más por lo que demanden sus clientes internacionales y por lo que estén haciendo sus competidores directos en otros mercados que por lo suceda en el propio. Hay que innovar al mismo ritmo o arriesgarse a perder relevancia en este mundo cada vez más digitalizado.

La solución de las empresas de Costa Rica que enfrentaron una demanda de equipos médicos tecnológicamente avanzados con requisitos de interoperabilidad con redes 5G fue abrir subsidiarias en otros mercados que ya contaban con estas redes. La consecuencia un incremento en los costos de las empresas costarricenses, menores márgenes de ganancia por esos contratos (menos impuestos pagados al gobierno) y la perdida de nuevos empleos directos e indirectos. La otra cara de esta moneda es que los mercados donde las empresas costarricenses abrieron subsidiarias para hacer pruebas recibieron nueva inversión, dinero en impuestos y la creación de empleos.

Asimismo, 5G implicará la dominancia de redes inalámbricas totalmente IP. Esa cualidad que arribó a los mercados por medio de la 4G, ese LTE que inicialmente canalizaba servicios como la voz por medio de redes conmutadas de 2G y 3G ahora se verá acompañado de una nueva generación tecnológica que mejorará los servicios ofrecidos. Este incremento en infraestructura y cobertura de redes inalámbricas móviles (que también pueden ofrecer servicios fijos) totalmente IP por medio de 4G lo estamos presenciando en muchos mercados de la región, desde México con la creación de un ente constitucional para este fin a Colombia donde una segunda subasta 4G le ha dado nuevos impulsos a la expansión en cobertura poblacional de LTE.

Estos esfuerzos de expandir LTE han dado pie a nuevos modelos de negocio, que en Perú se ven materializados en zonas históricamente no atractivas para los operadores por medio de una red 4G Open RAN, se complementan con los surgimientos aun incipientes de redes 5G en la región. Por el momento un gran número de anuncios de lanzamientos comerciales de esta nueva generación inalámbrica, en la practica apenas Chile, Brasil y Puerto Rico parecen ser los únicos mercados que luego de su anuncio de lanzamiento comercial de 5G continúan expandiendo a otras localidades del país, incrementando cada mes el número de ciudades que cuenta con esta tecnología.

La expansión de 4G que se está dando de forma acelerada en estos momentos y la irrupción en los mercados de 5G no son fenómenos aislados. Van acompañados con el apagón de redes de 2G y 3G según lo permita el modelo de negocio del operador que depende de las tecnologías que esté utilizando su base de clientes. El problema que enfrentan muchos operadores de América Latina y el Caribe es que gran mayoría de sus subscriptores no tienen teléfonos que puedan soportar telefonía móvil ofrecidos por su prestador de servicios. La alternativa es clara, utilizar aplicaciones OTT para este fin.

La solución para este dilema se llama Voz Sobre LTE (VoLTE por sus siglas en inglés), que permite a los usuarios hacer llamadas de telefonía por medio de una red IP, pero a diferencia de las que se hacen a través de aplicaciones de terceros, con mejores niveles de calidad de servicio. Para lograrlo, hay que tener un teléfono habilitado con esta tecnología.

Desgraciadamente en América Latina y el Caribe durante los últimos años hubo opiniones desacertadas sobre la relevancia de VoLTE. Escuchar en foros especializados del sector que VoLTE no era necesario o importante para los operadores móviles regionales era normal. Quizás en un inicio cuando el costo de los dispositivos era prohibitivo y el apagón de las redes móviles conmutadas era algo lejano esas opiniones podían haberse justificado. Ahora la realidad es otra, debido a la escasez de dispositivos VoLTE en la masa de usuarios móviles de América Latina junto a la adecuación de las redes de muchos operadores para soportar el servicio los apagones de redes móviles más antiguas (2G y 3G) tendrán que postergarse. El solo hecho de que las concesiones para ofrecer servicio móvil incluyen en su mayoría la oferta de telefonía móvil por el concesionario hace de esta oferta una obligación que en un entorno IP, como el de 4G y 5G solo puede cumplirse con VoLTE.

También queda el factor externo. En un mundo donde ya el mercado local no es el único determinante de la estrategia de despliegue de nuevas tecnologías por parte de los operadores de telecomunicaciones, lo que suceda en otras geografías también tiene su impacto. Por ejemplo, en los Estados Unidos los tres grandes operadores móviles nacionales anunciaron el apagón de sus redes 3G en 2022. El primero de ellos, AT&T la tiene pautada para el 22 de febrero, mientras que T-Mobile anuncio que la red 3G CDMA de la desaparecida Sprint se apagará el 31 de marzo y su red 3G UMTS el 30 de junio. El último en apagar su red 3G será Verizon el 31 de diciembre.

La primera impresión es que son dinámicas distintas que no nos afectan. Precisamente ese tipo de miopía es la que llevó a más de uno a minimizar la importancia de VoLTE. Tal vez con los problemas en servicios de itinerancia o roaming que se comiencen a ver a finales de febrero de 2022 y que se exacerbarán a finales de junio del mismo año más de uno se dará cuenta que VoLTE es una necesidad para como mínimo atender a los clientes de altos ingresos que viajan al exterior de forma frecuente o a los visitantes que llegarán a territorio latinoamericano con teléfonos que capaz no puedan conectarse a las redes que ya fueron desmanteladas en sus mercados de origen.

El mayor golpe de esta nueva realidad lo sufrirán los mercados de la región que históricamente tienen un mayor flujo de turistas o que el turismo significa un porcentaje importante de su economía, como, por ejemplo, destinos como Bahamas, Belice, Brasil, Jamaica, México, Perú o República Dominicana.

Afortunadamente, para queda un poco de tiempo para que la totalidad de teléfonos sin la capacidad para conectarse a redes 2G y 3G desaparezca en mercados que ya apagaron estas redes. Las tasas de recambio que van de 12 a 24 meses nos muestran un panorama de que al menos un par de años tienen los operadores de America Latina y el Caribe para continuar conectando por roaming a los visitantes. El problema es ver como sus usuarios de alto poder adquisitivo podrán estar conectados cuando viajen a esos mercados. Tal vez entonces se den cuenta que VoLTE si era y es importante para los operadores de América Latina y el Caribe.

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