SmogDMX (de nuevo)

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Rodrigo Pérez-Alonso | Dinero en Imagen | 6 Abril 2016

A finales de los años ochenta, la Organización de las Naciones Unidas clasificó a la Ciudad de México como la urbe más contaminada del mundo. Algunas décadas después, varias ciudades de China e India se llevan ese distintivo y la CDMX ha disminuido sus contaminantes significativamente. Sin embargo, la CDMX no ha podido deshacerse de la imagen pública y los índices de contaminación que tan sólo ayer causaron el anuncio de medidas más extremas de restricciones del uso del automóvil.

A partir de hoy, las autoridades ambientales tomaron medidas como prohibir la circulación del 40% del parque vehicular y la disminución de hasta 40% de las emisiones contaminantes de diversas industrias como la energética. La gran molestia de gran parte de la ciudadanía es que se decretó la no circulación de todos los vehículos, incluyendo aquéllos más nuevos y que contaminan mucho menos que otros clasificados por las autoridades con engomados distintos al doble cero.

Todo esto pone en perspectiva un fenómeno global de la emisión de gases de efecto invernadero que tanto daño están causando a la salud y al medio ambiente. Contrario a lo que se pudiera pensar, los automóviles no son las únicas ni los principales causas de contaminación sino que forman parte de un sistema más grande que incluye la industria, la generación de energía y hasta el transporte.

Para muestra, en Estados Unidos, los gases contaminantes provienen en 33% de generación de electricidad (principalmente por el uso del carbón, que es altamente contaminante, pero más barato que otras fuentes) y en 27% del transporte (incluyendo automóviles). En Europa, el 31.9% proviene de la generación de electricidad, 21.3% de la industria y 19.5% del transporte, mientras que en nuestro país el 21% proviene de la generación eléctrica (CFE y Pemex), 20.4% del transporte y automóviles y, únicamente el 9% de la industria.

Lo que es un hecho es que los países en desarrollo, como el nuestro, contribuyen cada vez más a este fenómeno. Para muestra, de acuerdo con datos de la ONU, para el año 2025 el 50% de los gases contaminantes provendrán de los países en desarrollo. La Ciudad de México es una parte importante de esa contaminación en México.

Ante todo ello, cabe preguntarse si las autoridades han sabido responder a este creciente fenómeno. En la CDMX, como siempre, la corrupción ha sido una causa importante del aumento de estos índices. Ejemplos son muchos: el otorgamiento de engomados cero para circular diario a vehículos viejos en Verificentros corruptos (casi todos ellos), la circulación de vehículos pesados de diesel y hasta la corrupción en la policía al verificar el cumplimiento de la ley. Lo más probable es que las autoridades ambientales ahora se han visto rebasadas para controlar los automóviles a través de los engomados en virtud de la enorme corrupción en su otorgamiento y por ello vetaron de circular a todos los autos, incluyendo los doble cero.

La responsabilidad de disminuir la contaminación ya no debe ser únicamente de los automovilistas, también de las empresas de energía, las autoridades de la CDMX (en forma colegiada con otros estados colindantes) y hasta de la policía de tránsito.

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