Analizando el mito: ¿es caro el servicio telefónico en México?

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Carlos Silva Ponce de León
www.csilva.net
Repetidamente se pueden leer encabezados en la prensa señalando que los precios por servicio telefónico en México son mayores que los de otros países. Sirva esta columna para precisar con datos el caso particular del servicio celular.

Es probable que ante la afirmación “¿usted considera que el servicio de telefonía celular ha disminuido su costo dramáticamente en los últimos años?” el ciudadano promedio responda no solo con una negación sino afirmando que su gasto se ha incrementado.

De acuerdo a cifras de la COFETEL el tráfico celular por usuario (minutos de uso totales entre líneas en uso totales del mercado) se ha incrementado un 60% en el período 2003-2007, es decir, cada usuario celular mexicano llamaba en promedio 79 minutos al mes en 2003 y para 2007 el uso ascendió a 127 minutos al mes. Por su parte, de acuerdo a la consultora The Competitive Intelligence Unit, al incremento de 60% en el uso no correspondió un incremento equivalente en el gasto promedio por usuario el cual solo subió un 8.4%, lo que implica una reducción nominal del precio por minuto del 32% en el período mencionado.

Si ese es el caso ¿por qué organismos como la OCDE continúan afirmando que nuestro servicio celular es caro?, ¿las caídas en precios no han sido suficientes?. Existen dos puntos de los que adolecen las comparaciones de precios en varios países que hace la OCDE: 1) no considerar el precio del teléfono y 2) no considerar el efecto de las promociones. Estas omisiones simplifican la labor comparativa de la OCDE, pero crean serios problemas al analizar el caso particular de México.

Omitir los precios de los teléfonos y comparar los precios por minuto de México con los de Corea (como un ejemplo bastante ilustrativo) es simplemente comparar peras con manzanas. En Corea el concepto de un teléfono gratis no existe; en ese país el total de los usuarios tienen un plan tarifario y su poder adquisitivo les permite cambiar de teléfono, a veces más de una vez al año, pagando por el costo del mismo cuando su gusto o necesidad lo dicte. En México la mayoría de los usuarios en plan tarifario no pagan precio alguno por su teléfono y usuarios en la modalidad de prepago (la mayoría del mercado) comprar teléfonos que el operador financia en el esquema de ofrecer el teléfono a u precio por debajo de su costo, para recuperar la diferencia en el precio por minuto. Comparar los precios por minuto de Corea (que incluyen el servicio telefónico solamente) con los de México (que incluyen el servicio telefónico y la compra financiada de un teléfono) es en sí mismo un despropósito.

Por otro lado, la OCDE no considera las promociones que ofrecen los operadores en México. Los usuarios mexicanos pueden : o contratar un plan con alguna cantidad de minutos, más diversas modalidades de minutos gratis u optar por el prepago comprando tarjetas que, a partir de ciertas cantidades, ofrecen en saldo una cantidad mayor a su precio.

Es muy probable que los precios del servicio celular continúen su tendencia a la baja como lo han hecho en años recientes. La estrategia de los operadores para compensar la pérdida de ingresos ha sido el ofrecer más servicios por el mismo precio (las mencionadas promociones) así como diferenciarse con servicios novedosos como aquellos basados en redes de Tercera Generación (3G). Todos estos, efectos positivos de un ambiente de real competencia.

Entre las múltiples causas que podrían explicar por qué en la telefonía fija no hemos observado la misma tendencia de reducción de precios nominales que en la celular, me quedo con una: aún cuando distamos de tener un mercado de competencia óptima, el servicio celular siempre ha estado competido y ese no ha sido el caso de la telefonía fija.

Carlos Silva Ponce de León es miembro del IDET. Las opiniones aquí vertidas son suyas y no reflejan necesariamente las del Instituto.

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