Tecnoradio y la importancia de la transparencia

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Como ya ha sido ampliamente comentado en diversos medios, el lunes de la semana pasada se cumplía el plazo para que los participantes que habían resultado ganadores de uno o más concursos dentro de la licitación de frecuencias para el servicio radiofónico llevada a cabo por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) hicieran el pago correspondiente de los montos ofrecidos en la etapa de subasta de este proceso.

El mismo lunes por la noche, el IFT dio a conocer que en 56 concursos en los que había un postor ganador identificado no se había hecho el pago correspondiente de los montos ofrecidos, que suman un total de 795 millones de pesos. El caso más destacado, por el número de concursos ganados (37), los montos que dejaron de pagarse (288 millones de pesos) y por la forma tramposa en la que participó en la licitación, tratando de engañar al regulador es el de Tecnoradio. Por otro lado está también el caso de Radiocentro, empresa que también participó en esta licitación y que había resultado ganador en cinco concursos, y que mediante un comunicado dio a conocer que había resuelto no pagar los montos correspondientes a tres de esos cinco concursos, equivalentes a 139 millones de pesos, en virtud de la distorsión ocasionada por la actividad de Tecnoradio dentro de la subasta, lo que le habría obligado a presentar posturas más elevadas, encareciéndole con ello esos concursos. Palabras más, palabras menos.

Algo similar ocurrió con otro operador establecido, Núcleo Radio Mil, quien había resultado ganador en cuatro concursos diferentes, pero que finalmente decidió no cubrir los montos ofrecidos en dos de esos concursos, equivalentes a 50 millones de pesos. Sobre la influencia negativa que Tecnoradio podría haber tenido en el resto de los postores durante el desarrollo de los concursos y en la etapa del pago de los montos ofrecidos, el IFT ha señalado de manera informal que, en algunos de los concursos que dejaron de pagarse dichos montos, Tecnoradio no aparecía como el participante con la segunda postura más alta. No dudo que sea correcto el análisis o cálculos realizados por los funcionarios del IFT, así como la información que han dado a conocer sobre el estado de las subsecuentes posturas ganadoras.

Sin embargo, me parece que valdría la pena que el IFT también investigue a fondo el motivo por el cual algunos postores ganadores optaron por no pagar los montos ofrecidos en los concursos, después de que fuera desenmascarado Tecnoradio. Sería importante descartar por completo la posibilidad de que algún otro concursante hubiera decidido no continuar en la licitación por temor a que se descubriera que también tenía algún tipo de vinculación financiera con Radiorama.

Otro aspecto que me parece puede fortalecerse y que hubiera sido de mucha utilidad para el IFT, a efecto de que se procesara de mejor manera la etapa posterior al efecto Tecnoradio, guarda relación con aprovechar al máximo una de las bondades que brinda el mecanismo o tipo de subasta elegido por el regulador: la mayor transparencia. La subasta simultánea ascendente tiene entre sus atributos el hecho de que es un mecanismo abierto, cuya información ronda tras ronda es de disponibilidad general. Estimo que hubiera sido positivo que al término de cada una de las rondas de las subastas se conociera de manera detallada toda la actividad relacionada con la presentación de posturas por parte de cada uno de los participantes.

En virtud de la importancia de las licitaciones de espectro radioeléctrico que el IFT se encuentra desarrollando actualmente y las que realizará próximamente es importante que el regulador tome en consideración las distintas sugerencias que se le planteen para fortalecer sus procesos, a efecto de evitar que actos como los realizados por Tecnoradio, puedan presentarse nuevamente.

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