Queremos competencia, señor Contreras

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Esta semana el Senado de la República reeligió a Gabriel Contreras como presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Con 81 votos a favor, Contreras amarró cuatro años más en el encargo.

Esta decisión de alguna manera le dará continuidad a la visión regulatoria que ha tenido el IFT en sus primeros años de creación. Misma que no ha sido equivocada, pero que sí necesita revigorizarse a efecto de que la reforma en el sector telecomunicaciones represente de verdad un cambio estructural en el mercado. Me explico:

Es cierto que se han impulsado medidas regulatorias que van encaminadas a lograr mayor participación de otros operadores, mayor inversión en infraestructura, y que han procurado acotar el poder de mercado de los agentes económicos preponderantes. Sí, todo eso es cierto. ¿Pero se ha logrado en realidad un entorno de mayor competencia?

Vamos por partes. Hay avances notables. Se hicieron declaratorias de preponderancia por las que a los agentes con poder de mercado se les regula de manera asimétrica. Es decir, tienen obligaciones específicas que no tiene el resto de los operadores.

Se licitó una cadena nacional de TV. Se licitaron frecuencias de radio en todo el país en frecuencia modulada. Se está en proceso de licitación de más espectro para radiodifusión. La Red Compartida está en construcción, misma que fungirá como “carrier de carriers”. Y vienen licitaciones de espectro para servicios móviles.

La penetración de servicios ha crecido al tiempo que los precios finales al usuario han venido disminuyendo consistentemente. Por todo lo anterior es que el camino que se ha tomado es el adecuado. Sin duda está en gestación una transformación a la estructura de mercado de las telecomunicaciones mexicanas.

Pero de regreso a la pregunta: ¿Ha sido suficiente? ¿Ya hay competencia? La respuesta es NO. A pesar de estos esfuerzos —mayor apertura al mercado y regulación específica a los grandotes— todavía no se observan siquiera tendencias que indiquen que vamos hacia un modelo de competencia efectiva.

Los niveles de concentración, medida ésta en usuarios e ingresos, persiste. En ambas el agente económico preponderante en las telecomunicaciones mantiene alrededor del 70 por ciento. Mientras este indicador no baje sustancialmente no podemos hablar de los logros de la reforma estructural.

Por ello, comisionado Contreras, lo que se necesita es competencia en el sector. Es el saldo pendiente de la reforma y de su gestión al frente del IFT. Ya le dieron otros cuatro años de chance para lograrlo. Mis mejores deseos de que así ocurra.

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