PIB 2019: una ruta complicada

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2019-02-05

De acuerdo con varios indicadores clave, así como opiniones de diversos analistas, la perspectiva de la economía mexicana para el 2019 es menos optimista que para el 2018. Si bien es cierto que para fines del Paquete Económico 2019, aprobado por el Congreso en diciembre pasado, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) previó dentro de los Criterios Generales de Política Económica 2019 que la economía crecerá a una tasa de 2%. Sin embargo, se estima que esa meta no se cumplirá.

Por ejemplo, la semana pasada el Inegi reveló sus estimaciones sobre el desempeño del PIB para el Cuarto Trimestre del 2018 y en forma anualizada. Destaca que el último trimestre del 2018 mostró una desaceleración importante, comparado tanto con el tercer trimestre del 2018, creció sólo 0.3%, como con el mismo trimestre del 2017, 1.9 por ciento.

En este contexto, es importante señalar que la balanza comercial para diciembre del 2018 mostró un saldo positivo, es decir, México exportó más que lo que importó. El Inegi reporta que en diciembre, las exportaciones totales se incrementaron en 4.3%, mientras que las importaciones cayeron en 0.8 por ciento. El problema, es que la caída en las importaciones es un signo de que la demanda interna está perdiendo ritmo, por lo que los analistas, incluso Jonathan Heath, nuevo subgobernador del Banco de México, anticipan una importante desaceleración en la actividad económica. Así que no es un buen signo como quiso presumir el presidente López Obrador en una conferencia de prensa.

Asimismo, la crisis de abasto de gasolina en una importante cantidad de entidades durante la primera quincena de enero y su persistencia en diversos estados del Bajío y Jalisco, se reflejará en una desaceleración de 1 o 2 décimas en la tasa de crecimiento esperada para el primer trimestre del 2019. Asimismo, el cierre del gobierno de los Estados Unidos por 35 días, que se traducirá en un menor crecimiento de la economía de ese país en el primer trimestre también tendrá un efecto negativo sobre el PIB de México.

En el mismo sentido se estiman efectos negativos sobre el PIB del primer trimestre del bloqueo de las vías de ferrocarril en Michoacán por parte de maestros de la CNTE, que afectó la distribución oportuna de una gran cantidad de productos, y la huelga de trabajadores en las maquiladoras de Matamoros, Tamaulipas, que frenó varios días la exportación de diversos productos a Estados Unidos, principalmente en el ramo de autopartes.

Además de estos factores están otros, cuyo efecto se resentirá a lo largo del año. Por un lado está la baja en la calificación crediticia de Pemex por parte de Fitch Ratings, que generó presiones a la baja sobre el precio de los bonos de Pemex, incrementando el rendimiento que debe pagar la empresa productiva del Estado sobre su deuda.

También, la centralización de compras en SHCP y la figura de los superdelegados, que se anticipa, se convierta en un cuello de botella para el ejercicio oportuno de los recursos, generan dudas sobre un eficaz gasto público en el 2019.

Ante esta perspectiva, Bank of America ya advierte que es altamente probable que la tasa de crecimiento para todo el 2019 sea de apenas 1.0 por ciento.

Por otra parte, hay diversas medidas que está impulsando la administración del presidente López Obrador que generarán impactos negativos sobre la productividad en México, lo que afectará la capacidad de crecimiento de largo plazo: el retroceso en la reforma educativa y el freno a proyectos vinculados con la reforma energética, que seguramente afectarán negativamente las intenciones de inversión del sector privado.

Como es de esperarse, las autoridades hacendarias han tratado de enviar un mensaje de confianza sobre las perspectivas de nuestra economía; sin embargo, no han sido capaces de construir credibilidad frente a los mercados, por lo que nuestra economía enfrenta hoy una ruta complicada hacia adelante.

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