Los motivos de Telesites

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Gerardo Soria

 

 

 

 

Gerardo Soria | El Economista | 21 de Octubre 2015

En abril de este año, América Móvil (AMX) escindió, sujeto a ciertas condiciones, la totalidad de sus torres, sitios e infraestructura pasiva, para dar lugar al nacimiento de Telesites, que operaría 10,800 torres de transmisión celular y cuyo principal cliente sería Telcel. La intención, como la propia AMX lo dio a conocer a la Bolsa Mexicana de Valores, es evitar cualquier subsidio a la competencia y maximizar el valor de esos activos para sus accionistas.

Me explico. Como parte de las obligaciones que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) impuso a AMX como agente económico preponderante en el sector telecomunicaciones, se encuentra la de permitir a otros operadores el acceso a sus torres, sitios e infraestructura pasiva a costo incremental promedio de largo plazo. Pues bien, dentro de la información que AMX ha presentado a las autoridades bursátiles, expresamente indica que Telesites se dedicará a maximizar el valor de las torres, los sitios y la infraestructura pasiva, arrendándola tanto a Telcel como a terceros a valor de mercado.

Cualquier economista con algo de experiencia en el sector telecomunicaciones sabe que existe una diferencia abismal entre rentar espacio en torres a costo incremental promedio de largo plazo fijado por el IFT o pagar una renta por el mismo espacio fijada a valor de mercado por un proveedor que concentra 10,800 torres, en un mercado donde sólo hay dos proveedores: Telesites y American Tower.

En principio, podría pensarse que al compartir un control común, Telesites y AMX forman parte del mismo agente económico; sin embargo, al no haber sido declarada la familia Slim ni los fideicomisos a través de los cuales controlan sus negocios como parte del agente económico preponderante, pueden darse transferencias accionarias posteriores que hagan debatible el tema del control común o por lo menos difícil de probar para el IFT. O peor aún, pueden vender Telesites a un tercero verdaderamente independiente, dando lugar a un mercado oligopólico de torres, en donde la familia Slim y sus socios maximicen hasta el último centavo de valor de esos activos ya depreciados, mantengan las barreras a la entrada para los competidores y logren evitar lo que desde su punto de vista sería subsidiar a la competencia.

Si el IFT exime a AMX de su obligación de compartir su infraestructura pasiva en los términos de la declaratoria de preponderancia y la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión al allanarle el camino para la enajenación de Telesites, estaría traicionando la letra y el espíritu de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, creando un mercado oligopólico de torres y sitios para telefonía celular y manteniendo barreras para la competencia efectiva en este sector aún tan altamente concentrado por AMX.

Desafortunadamente, aunque el IFT no ha tomado una resolución oficial al respecto, sí hay comisionados que han adelantado su opinión en el sentido de que no le ven ningún problema a la escisión de Telesites. ¡Pero qué miopía!

En relación con este mismo tema, durante la última reunión que sostuvimos los asociados del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones AC, y en la cual tuvimos el honor de ser acompañados por la subsecretaria de Comunicaciones, Mónica Aspe, nos comentó que el proyecto de la red compartida mayorista en la banda de 700 MHz contempla un eficiente despliegue de red mediante el uso de la infraestructura pasiva de AMX. De llegar a concretarse el proyecto Telesites, los interesados en participar en la red compartida tendrán que rehacer sus números, porque los costos para el arrendamiento de las 10,800 torres de Telesites serán sustancialmente superiores a los que deberían ser si el IFT aplicara la regulación de preponderancia y la ley.

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