Los coletazos en telecomunicaciones

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El estudio de los medios de comunicación y su uso por grupos de poder para enviar mensajes velados al gobierno y los funcionarios públicos es por demás interesante, desafortunadamente no es mi área de especialidad. Sin embargo, las señales son evidentes para todo lector cuidadoso.

Traigo el tema a colación porque en el sector telecomunicaciones las aguas están agitadas y los principales actores mueven sus fichas. Esta semana, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) dará a conocer su resolución sobre las medidas asimétricas impuestas a los agentes preponderantes en los sectores de radiodifusión y telecomunicaciones.

En este contexto, no podemos ser ingenuos y pasar por alto el artículo publicado el domingo pasado en la revista Proceso, en el que el líder del sindicato de Telmex afirma que el objetivo del gobierno es “quebrar” a Telmex, y amaga con estallar una huelga por ese motivo. Para nadie es un secreto que la regulación asimétrica impuesta a Telmex y Telcel, dado su carácter de agente preponderante en el sector telecomunicaciones, no ha sido del agrado del ingeniero Carlos Slim. Tampoco que esta regulación debe fortalecerse para ser efectiva.

A Francisco Hernández Juárez, secretario general del sindicato de Telmex, le molestan varios aspectos esenciales de la reforma en telecomunicaciones, y es natural, tampoco los líderes de la CNTE estuvieron conformes con la reforma educativa. Por definición, reformar significa modificar el estado de las cosas y aquellos que pierden beneficios en aras del bien común siempre estarán inconformes.

Aparentemente, al líder de los trabajadores de Telmex le molesta que ésta sea dividida en dos empresas que él denomina “planta interna” y “planta externa”. Aunque la separación estructural del agente preponderante es una posibilidad prevista en la Constitución y en la ley, dudo mucho que el IFT adopte esa medida en este momento. En realidad, si llegan a modificarse las medidas de preponderancia, como en mi opinión debe hacerse, lo que haría el IFT es obligar a la separación funcional de los servicios mayoristas y minoristas, de tal manera que tanto los competidores como los servicios al menudeo de Telmex y Telcel puedan acceder a los recursos esenciales en igualdad de condiciones. Esto de ninguna manera implicaría la creación de dos entidades jurídicas distintas, aunque sí requeriría modificar procesos al interior de la empresa preponderante. En principio, las condiciones laborales de los trabajadores sindicalizados no tendrían por qué verse afectadas.

La separación funcional de los servicios mayoristas, es decir la posibilidad de que los competidores utilicen las torres, postes, ductos y la desagregación de la red local del preponderante, es indispensable para eliminar la discriminación entre los servicios minoristas de éste y sus competidores bajo un sistema electrónico de gestión de primeras entradas y primeras salidas. Así, Telmex y Telcel tendrían que hacer fila como cualquiera de sus competidores para el uso de la infraestructura al mayoreo. Así se ha hecho, con relativo éxito, en los países desarrollados. Incluso en Estados Unidos fueron mucho más allá cuando dividieron a la entonces monopólica AT&T en las denominadas Baby Bells.

La separación funcional también debe llevar aparejada una estricta confidencialidad entre los servicios mayoristas y los minoristas. Uno de los problemas que ha enfrentado la competencia desde los 90 es que si un competidor pide enlaces a Telmex para llegar a un cliente, inmediatamente ésta envía a su fuerza de ventas con ese mismo cliente para mejorar la oferta del competidor, haciendo uso de información confidencial a la que sólo tiene acceso como consecuencia de su excesivo poder de mercado y de haber heredado toda la infraestructura de telecomunicaciones construida en el país desde la época de don Porfirio y hasta la privatización de 1990. Como se puede ver, la regulación en materia de preponderancia tiene como único objetivo establecer condiciones para una competencia equitativa, de ninguna manera se pretende “quebrar” a Telmex. No obstante, algunos medios al servicio de uno de los hombres que más riqueza concentra en el mundo, pretenden hacer pasar como defensa laboral lo que en realidad es la defensa de un monopolio privado. Los caminos de los medios de izquierda son muy curiosos.

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