La tercera cadena de TV y el rating

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Gerardo Soria | El Economista | 6 de junio de 2012

El pleno de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) podría aprobar hoy las bases de licitación para concesionar 30 frecuencias de radio en el sureste, decisión importantísima porque han pasado casi 20 años desde que se entregaron las últimas concesiones de radio en nuestro país.

Esta licitación será una prueba piloto para medir el interés del mercado en el sector de la radiodifusión, una industria que depende, básicamente, de la venta de espacios publicitarios.

Previo a la elaboración del Programa de Concesionamiento de Frecuencias de Radiodifusión en la Banda de FM en poblaciones del sureste, la Cofetel desarrolló un estudio para medir el apetito del mercado en esa región del país y encontró que había interés de algunos inversionistas para llevar servicios de radiodifusión a localidades que no cuentan con servicio de FM o bien, reciben señales de mala calidad.

En este caso, el regulador de las telecomunicaciones supo hacer un trabajo previo para sustentar una licitación que, seguramente será exitosa y arrojará resultados importantes. Entonces, ¿por qué no lanzar también una licitación para una tercera cadena de televisión?

Los ingresos de la televisión abierta dependen de la venta de spots publicitarios; el valor de cada uno depende no de la tecnología, sino de la audiencia, lo que se conoce como rating. Éste depende del número de personas que vean un determinado anuncio en un horario en específico.

Actualmente, en México no existen condiciones adecuadas que despierten el interés de los inversionistas en participar en la licitación de una tercera cadena con cobertura nacional y tecnología digital, como lo ha planteado la Cofetel, pues la gente que tiene acceso a transmisiones de señales digitales de televisión abierta es muy poca.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), sólo 13.6% de los hogares tiene receptores de televisión digital; la audiencia que podría tener acceso a las transmisiones de una tercera cadena de señal digital es muy baja y ese panorama permite tener claridad: no habría anunciantes interesados en participar en un mercado tan reducido.

Si compartiéramos el optimismo de la Cofetel, apostaríamos a que este escenario cambiara en los próximos tres años, pues el regulador de las telecomunicaciones espera que la penetración de receptores de señales digitales de TV llegue a 90% en el 2015. Resulta prácticamente imposible que en tan sólo tres años, 86.4% de los hogares mexicanos logre remplazar sus televisiones analógicas por receptores de señales digitales de TV; es por ello que resulta muy lejano el escenario ideal para comenzar un proceso de licitación para una tercera cadena de señal digital.

En los últimos meses, este tema, que resulta muy atractivo para la ciudadanía, ha sido utilizado con fines políticos y electoreros. De ahí, la urgencia que había al interior de la Cofetel por aprobar cuanto antes un Programa de Licitaciones para frecuencias de TV. De buena fe, los jóvenes que integran el movimiento #YoSoy132 hablan también de la necesidad de licitar frecuencias para tener una tercera cadena de TV, pero nadie se ha tomado la molestia de explicarles cuál es la realidad de la industria.

La inversión extranjera en Televisión está prohibida por la legislación mexicana y, actualmente, no existe ningún grupo empresarial de capital nacional que esté dispuesto a invertir su dinero en una tercera cadena que implica erogaciones millonarias, con la posibilidad de tener ingresos hasta dentro de cinco años. No hay condiciones para una licitación de esas dimensiones.

Ante este escenario, resulta loable la posición asumida por los comisionados de la Cofetel, Gonzalo Martínez Pous y José Luis Peralta Higuera, quienes, antes de precipitarse con declaraciones espectaculares, han planteado la necesidad de tener un escenario preciso sobre cuáles son las condiciones del mercado nacional y de elaborar un proyecto bien fundamentado, pues en México no hay antecedentes de una licitación para otorgar frecuencias de TV.

El comisionado Peralta Higuera insiste en un punto crucial, pues asegura que el negocio de la televisión comercial será inviable en el futuro por el avance de las nuevas tecnologías y porque los anunciantes han comenzado a recurrir a nuevas plataformas mediáticas, como Internet. Ésa es la visión que debe prevalecer en los estudios que sustenten la necesidad de licitar frecuencias para más canales de TV. Todo es un asunto de rating.

El autor es Presidente del Instituto de Derecho de las Telecomunicaciones AC, catedrático de la Universidad Iberoamericana AC. y Consejero del Consejo Consultivo de la Comisión Federal de Telecomunicaciones. Las opiniones vertidas en el presente artículo se emiten a título personal y no representan la postura de las instituciones antes indicadas.

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