La realidad detrás del TLCAN

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La Casa Blanca, bajo la Presidencia de Donald Trump, ha insistido en plantear la necesidad imperiosa de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, desde el muy particular diagnóstico de que México se ha aprovechado de los Estados Unidos al amparo de este acuerdo comercial.

Para tratar de acreditar su dicho, el presidente Trump y su círculo cercano se han enfocado a estructurar un mensaje dirigido a la audiencia que representan los electores de los estados conocidos como el cinturón del óxido o la herrumbre o también conocido como el cinturón industrial, que está conformado por los estados de Delaware, Illinois, Indiana, Maryland, Michigan, Missouri, Nueva Jersey, Nueva York, Ohio, Pennsylvania, Virginia del Oeste y Wisconsin. Esta audiencia ha resultado muy valiosa para el presidente Trump, pues está conformada entre otras por una importante fuerza laboral del sector manufacturero, que ha resentido una declinación en el número de fuentes de empleo a lo largo de las últimas dos décadas.

Sin embargo, aunque Trump y su equipo cercano no lo reconozcan, esta agresiva estrategia está basada en lo que bien puede considerarse una visión miope de lo que ha ocasionado ese fenómeno en el mercado laboral del sector manufacturero y entre todos los sectores de la economía de ese país, así como una visión miope de cómo está estructurada la relación comercial de cada uno de los estados americanos con México.

Así, tomando como ejemplo un estado que fue clave para el triunfo de Trump (Ohio) es verdad que a partir de 1995 el empleo en el sector manufacturero del estado disminuyó sistemáticamente, con algunos años donde sí registró algunas mejorías. Pero esa disminución se explica de manera importante por la automatización de los procesos productivos y el fracaso de los gobiernos de Estados Unidos para impulsar medidas para entrenar o capacitar a esa mano de obra desplazada, para que pudiera adquirir las habilidades necesarias para que en lugar de tomar parte en procesos manufactureros, pudiera participar en nuevas tareas, como es el programar los robots que ahora se utilizan en las líneas de producción o en tareas orientadas al mantenimiento de esos robots, por citar algunos ejemplos.

Para Ohio, México representa el segundo destino de sus exportaciones. Apenas en el 2015, México compró productos manufacturados y algunos productos del sector alimenticio, por un monto de 6,500 millones de dólares. Así que dañar o replantear de forma importante los términos del intercambio entre México y Estados Unidos podría generar un pequeño alivio temporal al empleo manufacturero, pero no alterará de fondo la tendencia que ha seguido, con el riesgo de perjudicar las posibilidades de seguirle vendiendo mercancías a México.

En este contexto, tampoco hay que perder de vista lo que México representa para la producción agropecuaria y agroindustrial de Estados Unidos, pues si bien México ha logrado incrementar de forma sustantiva sus exportaciones de segmentos determinados como es el caso de las del sector automotriz, también es cierto que el sector agropecuario de EU ha logrado incrementar de manera importante sus exportaciones a México. Por ello, el pasado 23 de enero, una coalición integrada por 133 organizaciones envió una carta al presidente Trump en la que le dejan claro la importancia que para ellos y diversos estados representan tanto México como Canadá. En ese escrito, le dejan ver cómo las exportaciones del sector agroalimentario a México y Canadá pasaron de un total de 8,900 millones de dólares en 1993 a 38,600 millones de dólares en el 2015.

Entonces, si bien hay sectores que estarían muy interesados en replantear significativamente el TLCAN, también hay sectores extremadamente preocupados por que ello ocurra. Así que la Casa Blanca se enfrentará a una realidad distinta a la que ha pretendido construir mediáticamente.

*El autor es Senador de la República.

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