La manzana

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2017-11-13

La reconfiguración de los mercados dedicados a la producción, distribución y consumo de contenidos audiovisuales en los Estados Unidos de América, continúa. Es un proceso que debe observarse, ya que su camino tendrá influencia a nivel mundial.

Hace meses se anunció la intención por parte de AT&T Inc., uno de los dos principales operadores de telefonía celular en el vecino país del norte, de adquirir el conglomerado mediático Time Warner Inc., considerado un líder en la industria de los medios y el entretenimiento, por una suma multimillonaria.

Time Warner es una empresa que distribuye contenidos a nivel mundial en diversas modalidades y plataformas, utilizando sus divisiones como Warner Bros, HBO y Turner, ésta última, productora de la cadena de noticias CNN.

El camino, como suele suceder en adquisiciones de esta escala, ha sido sinuoso. Sin embargo, desde un inicio el planteamiento de AT&T Inc., apuntó a la procedencia de esta operación debido a que la concentración de Time Warner se estimó como vertical, es decir, complementaria a sus operaciones de telecomunicaciones, en donde a diferencia de una operación horizontal, en el supuesto de empresas que compiten en los mismos mercados, en este caso no se afecta a los competidores actuales de Time Warner.

Además, en otro aspecto que favorece los planes para la adquisición de Time Warner, se ha señalado el profundo impacto que han tenido en las plataformas de contenidos estadounidenses, y cada vez más a nivel mundial, los gigantes on line que han entrado a esta batalla, como son señaladamente Netflix, Amazon, Google y Facebook.

Estas empresas de naturaleza on line, es decir, que no poseen medios de transmisión propia y que utilizan la plataforma provista por el Internet para distribuir todos tipo de contenidos, así como para vender publicidad, significan hoy, con sus millones de suscriptores o de usuarios, una alternativa real a la industria mediática tradicional. De ahí que, a los ojos del operador estadounidense de telecomunicaciones, la adición del conglomerado Time Warner a sus operaciones, lo posiciona, precisamente, para competir adecuadamente en el nuevo entorno multiplataforma y multimedia, característico de esta época y de los tiempos por venir.

Sin perjuicio de lo anterior, ha surgido una manzana de discordia en este proceso. Recientemente ha trascendido que la autoridad antimonopolios estadounidense, el Departamento de Justicia de aquel país, se inclina para condicionar la adquisición de Time Warner a que AT&T venda la división de Turner Broadcasting, que incluye CNN, o bien, que venda su compañía Direct TV, operador satelital de televisión de paga, adquirida hace unos años. AT&T se ha pronunciado en contra de esta condición y ha dejado ver que podría acudir a las cortes si esto es necesario.

Los argumentos que han trascendido hasta ahora no resultan del todo claros. Al parecer la autoridad estadounidense considera que una compañía combinada, de acuerdo al planteamiento de la operación, podría manipular costos a rivales distribuidores de contenidos y ser contraria a la innovación. Sin embargo, como se ha señalado, el carácter vertical de la operación y la presencia de nuevas plataformas como Netflix, contradicen, en principio, la lógica de estos argumentos.

El Presidente Trump criticó esta operación desde su campaña electoral. También, ha acusado en diversas ocasiones a CNN de falta de objetividad. Muchas voces han relacionado la posición de Trump con la actuación del Departamento de Justicia, y señalan que inevitablemente debilitan la posición objetiva y legal de la autoridad.

Más allá de las razones subyacentes en este debate, lo cierto es que el futuro de esta operación será indicativo para el entorno de fusiones que se discute en esta industria hace meses, ante el nuevo panorama de competencia mediática en sus diversas modalidades.

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